Aznar y la 'España invertebrada'

Cada oveja con su pareja. O mejor dicho, 'en todas partes cuecen habas' ante la inminencia de los congresos de Ciudadanos, PP y Podemos que están al caer, y más adelante el del PSOE, porque los líos internos en estos partidos no cesan por más que Andrea Levy presuma de que en el PP todo va sobre ruedas y sin contestación interna.

Lo que no es del todo cierto una vez que José María Aznar sigue dando la matraca en las vísperas del 'Congreso popular'. Ahora recuperando el viejo discurso de la 'España invertebrada' de Ortega y Gasset para decirnos que la España actual 'se está desvertebrando social, territorial y políticamente', lo que en román paladino quiere decir que nos vamos al garete por culpa de Mariano Rajoy y del PP, que son los que han estado gobernando el país en los últimos cinco años.

Y cabe suponer que de esos polvos marianistas estos lodos invertebrados de los que nos habla Aznar, quien pronto nos citará a otro de sus héroes, Azaña, camino de la III Republica que puede ser el mejor sueño erótico político de Aznar para volver al liderazgo con el eslogan de 'España primero', tras la senda del 'América first' de Donald Trump.

Lo que no está del todo claro es saber qué pretende Aznar: salvar España o simplemente hundir a Rajoy. Puede que considere ambas cosas inevitables y complementarias y en ese caso su plan sería: lograr que el PP rompa las amarras con la oposición recuperando el discurso nacional y conservador del viejo PP para adelantar las elecciones en plena crisis de las izquierdas. Tras lo cual PSOE y C'S nunca volverán a facilitar la investidura de Rajoy y en esa tesitura pedirán otro candidato al PP y en FAES se descorchará champaña.

No hay duda de que Aznar puede decir lo que quiera y cuando quiera e incluso repartir octavillas o ejemplares del libro de Ortega a las puertas del Congreso del PP. Como muy libre es el presidente de FAES de sacar de paseo, como zombis, a los muertos vivientes que cayeron fulminados por Rajoy. El otro día fue el turno de Gallardón y Piqué, ayer de Mayor Oreja y María San Gil, luego vendrán Zaplana y Acebes -los compadres del 11-M- y la traca final podría ser la pareja de sus ex vicepresidentes Rato y Alvarez Cascos.

Pero como dicen los gallegos: ¿y luego? Pues la vida seguirá igual y España y la UE permanecerán bajo la tormenta triangular de Trump, Putin y May, en un año convulso donde la estabilidad es un valor en alza y donde por ahora, y a la espera de Fillon en Francia, Merkel y Rajoy son los únicos que están en pie. Y Rajoy con su piel de elefante -como dijo la canciller- y su habilidad para tejer y destejer el PSOE como Penélope el telar de día y al anochecer.

Estos, Fabio ¡ay dolor!, que ves ahora campos de soledad y mustio collado no son tiempos de certezas ni propicios para arengas solemnes sino más bien para andar por la sombra con pies de plomo y sin hacerse notar. Bastante tenemos con Trump y Putin como para soltar más gallos en el corral. Lo de Aznar es muy bonito e incluso desde su particular visión o color del cristal con el que mira puede que tenga parte de razón. Pero está fuera de la realidad europea y nacional y éste es momento para hilar muy fino y no para hacer mucho ruido y ponerse a tronar.