Tráfico e inocentada

No ganamos para sustos con la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena que, un día sí y el otro también, no para de darnos sorpresas a los madrileños. Si hace unos días improvisó el cierre del tráfico en la Gran Vía sin mediar un estudio previo y análisis de las posibles consecuencias, hoy ha prohibido que circulen por Madrid los coches con matrículas terminadas en número par con motivo de la ‘boina’ de la polución que se ha instalado sobre la capital y con el argumento de que medidas similares se han adoptado en otras ciudades europeas, como si todas ellas fueran iguales.

Y ahora vamos a ver qué pasa y cómo se las arreglan los madrileños para ir al trabajo, y suerte que muchos niños y jóvenes están de vacaciones, y qué efectos tendrá todo ello en el comercio y otros muchos negocios que están relacionados con el transporte y que afectará injustamente a los ciudadanos del centro que hoy tengan que viajar y quedarán atrapados en la ciudad.

Lo llamativo de todo ello es la improvisación por las bravas y sin protocolos previamente estudiados de antemano. Y aunque es cierta la gravedad de la polución que afecta a la capital de España también es grave que todo esto se decida de un día para otro y no sea el resultado de una previa planificación, máxime cuando los avances metereológicos y científicos permiten adivinar y prevenir situaciones de crisis climática con antelación.

Pero la alcaldesa Carmena y su equipo de gobierno municipal son así para esto del tráfico y la polución y para otras muchas cosas mas que han ido improvisando -como que los niños debían recoger las colillas del suelo- y en muchos casos rectificando.

Algo que empieza a ser habitual en Podemos incluso dentro de su propia organización como lo hemos visto estos días en su particular batalla interna que ayer añadió un nuevo capítulo a este asombroso culebrón con la carta de Iglesias a sus militantes pidiendo perdón por el espectáculo cainita que acaban de ofrecer al personal.

Un presunto acto de contrición de Pablo Iglesias que suena a inocentada porque en su misiva mantiene sus posiciones implacables con las que reclama para sí y su equipo todo el poder del partido y el absoluto control de su estrategia política sin admitir un reparto proporcional en propuestas y en la dirección como lo reclama Iñigo Errejón. En esto del control del poder no hay días pares ni impares sino simplemente el aquí mando yo.