Rajoy a la chita callando

Como una hormiguita de hierro, pasito a paso, al tran tran y sin hacer ruido, así camina Mariano Rajoy por los vericuetos del laberinto político español. Y de un tiempo a esta parte con suma discreción y cierta modestia en el tono y los modales. Así, el nuevo Rajoy va consolidando su posición mientras sus adversarios políticos en la izquierda y el nacionalismo no paran de hacer ruido y, como las cigarras, están dilapidando sus provisiones en este extraño invierno en el que casi todos andan con problemas internos y por lo tanto sin ofrecer soluciones a los españoles.

De manera que a la chita callando Rajoy ha puesto en marcha ‘de facto’ una discreta y soterrada ‘gran coalición’ con el PSOE, partido con el que ahora se piensa repartir los sillones del Tribunal Constitucional, mientras los nuevos de C’S y Podemos quedan fuera de este reparto que en sí mismo no es nada ejemplar. Antes PP y PSOE pactaron el techo de gasto de los Presupuestos de 2017, la subida del salario mínimo y el fin del corte de la luz a quienes no pueden pagarla, entre otras cosas.

La pregunta clave es la de saber si este discreto noviazgo llegará hasta los Presupuestos Generales de 2017 o si por el contrario acabará con un gran desencuentro y adelanto electoral. Desde el PSOE dicen que ellos practican una oposición constructiva, a la vez que ganan algo de tiempo para resolver sus problemas internos y está claro que no desean elecciones.

Además los primeros adversarios del PSOE, los de Podemos, están sumidos en una dura batalla interna y a cara de perro entre Iglesias y Errejón que no va a terminar bien para ninguno de los dos.

Mientras, en C’S aparecen algunos problemas de democracia interna y en el nacionalismo catalán los de Puigdemont, es decir los de Artur Mas y lo que va quedando de Convergencia, empiezan a entender que su famoso proceso pro independentista solo favorece a Junqueras y ERC.

Y en el PP ¿qué? Pues el único ruido es el que produce Aznar, pero una vez ido de la presidencia de honor ‘se acabó la rabia’ y ahora Aznar puede hacer y ladrarle al cielo todo lo que quiera pero ya desde la periferia del PP, por lo que a fin de cuentas con su portazo a Rajoy le ha hecho un favor.

Aznar llevaba mucho tiempo haciendo ruido, y el ruido es algo que no gusta ni soporta Rajoy. Bárcenas montó una bronca y acabó en prisión. Mato sonó en el sumario de Gurtel y dimitió. Soria hizo ruido en Panamá y también se fue. Gallardón hizo ruido con el aborto y cayó. Aguirre no paraba de hacer ruido y ella sola se suicidó. García Margallo hablaba demasiado alto Rajoy lo cesó, Rita hizo ruido y el PP la marginó, etcétera.

A Rajoy le gusta el silencio y la discreción y si alguien de su entorno o de sus adversarios hacen demasiado ruido (véase Pedro Sánchez) que se atenga a las consecuencias porque pueden ser letales para ellos mientras este Rajoy, que parece inmortal (pero como Aquiles no lo es), se mantenga en el poder. Lo que tampoco es fácil en las actuales circunstancias. De ahí que Rajoy vaya pasito a paso y con discreción, pero cuidando con esmero su flanco débil, su talón.