Aznar quiere un periódico

En la copa de Navidad que ofreció el presidente Rajoy a los periodistas y editores de medios de comunicación se habló mucho de Aznar que horas antes acababa de dar un portazo en el PP renunciando a su presidencia de honor en el partido. Pero en algunos corros también circuló la especie, por otra parte bastante lógica, de que el próximo paso de Aznar será hacerse con un diario impreso o digital como su plataforma de comunicación para airear su regreso a la política y como paso previo antes de decidir si funda o no un nuevo partido político liberal-conservador.

Naturalmente en Moncloa ya se han desatado las alarmas y desde el entorno de la pérfida Soraya Sáenz de Santamaría ya han comenzado a enviar mensajes y advertencias a los grandes editores para decirles que a Aznar ‘ni agua’. Y que quien se acerque a Aznar estará contra Rajoy y en, ese caso, que se atenga a las consecuencias. De manera que ¡ojo al Cristo que es de plata! porque bonito es Rajoy como para que alguien le toque el ala de su sombrero.

Sin embargo Aznar -‘el pequeño rencoroso’ como le llaman algunos de los marianistas- no suele dar pasos hacia atrás y además cuenta con la ayuda de su amigo Murdoch para poder llevar a cabo su operación mediática con el modelo -se dice- de un periódico mixto político y económico para influir en los sectores más poderosos del ámbito conservador del país.

En semejante operación mediática podrían estar interesados algunos de los primeros colaboradores de FAES y ciertos periodistas y articulistas como Pedro J. Ramírez (con su ‘aliado’ Jaime Castellano, que está a tiros con Vocento y que querría comprar Expansión por tercera vez), Federico Jiménez Losantos y Cayetana Álvarez de Toledo entre otros. Y todos ellos aspirando a dirigir el futuro ‘periódico de Aznar’ y habitualmente a palos con Rajoy.

Pero habrá que esperar a primeros de 2017 para ver por donde salta la liebre del que será el nuevo paso de Aznar, a quien recientemente se han unido en torno a FAES Pizarro, Piqué y Gallardón, completando su elenco de víctimas y cabreados de y con Rajoy.

El drama del aparato mediático de Moncloa reside en que muchos de sus periodistas cortesanos y tertulianos camorristas -‘los sorayitos’, que pastorea la Pico- no tienen nivel ni influencia por más que los prodigan en las radios y las televisiones públicas y afines privadas. En general (y eso lo sabe muy bien Carmen Martínez Castro) ‘el coronel’ -del cuartel general de la Moncloa- no tiene quien le escriba’ con firma de prestigio y credibilidad.

Por ello y en momentos de zozobra (como la investidura) en Moncloa han tenido que recurrir a los servicios bien ‘pagados’, imaginamos, de Juan Luis Cebrián en El País, aunque saben que esta alianza contra natura ideológica y política en cualquier momento se podría acabar porque el nuevo sesgo liberal y conservador del diario está causando estragos entre los lectores de El País y en su propia Redacción

Donde por cierto causó sorpresa y malestar el mal tono usado por Cebrián en sus dos entrevistas con Évole y Alsina, motivo por el que en ciertos ambientes periodísticos -en alusión a un cuadro de Dalí y a sus palabras en Onda Cero- le han puesto a Cebrián el apodo de ‘El gran masturbador’.

Por supuesto del poder de turno, desde Franco hasta nuestros días según se desprende de su propia confesión en el librito de marras, titulado ‘Primera Plana’, la película que adora Pedro J. Cebrián es pues el masajista del poder y de especial manera bajo los gobiernos de Felipe González que ahora es el compañero de ‘bolos’ de Cebrián y del que se enamoró Janli a primera vista cuando el sevillano se instaló en la Moncloa y él escribió: ‘veo en sus ojos la ensoñación de un hombre de Estado’. Y desde entonces cabalgan juntos y de la mano los dos y a veces con Fandi a la grupa de su corcel.

Y mientras tanto Aznar vista al frente, paso decidido, gesto adusto, prietas sus filas y dispuesto a dar la batalla hasta el final, ¡Po España! para lo cual necesita de la artillería mediática y de algunos submarinos en cierto medios antes de poner en suerte su aviación sobre el techo de la Moncloa donde ya están en alerta ante la posible llegada del ‘fuego amigo’ o del nuevo enemigo interior.