La Fiesta, La Escopeta Nacional y Don Dinero

Menuda Fiesta Nacional tenemos hoy encima con un gobierno en funciones, el PSOE roto y el PP sentado en los tribunales de la corrupción donde están cantando por soleares algunos implicados, como empieza a cantar Francisco Granados desde su jaula reconociendo que aquel maletín que apareció en casa de su suegro con un millón de euros no era de 'trabajadores de Ikea' como declaró su pariente sin pudor si no un dinero suyo traído de Suiza. Con lo que acaba el desvergonzado discurso que esta rana cantora de Esperanza Aguirre exhibía diciendo no saber por qué estaba en la cárcel.

Bueno, ahora ya lo sabe pero la rana tiene que cantar más porque sabe mucho, como mucho saben los grandes magnates bancarios de las tarjetas black a los que se les empieza a poner cara de chivos expiatorios a medida que les crece la nariz, o el hocico, de mentirosos ante las revelaciones de testigos de cargo como el ex consejero delegado de Bankia Javier Verdú, el único que no aceptó el 'plástico negro' y le advirtió a Rato de la ilegalidad de semejante bicoca.

Si Berlanga levantara la cabeza ya tendría las cámaras de cine apostadas a las puertas del Congreso de los Diputados para rodar una nueva entrega de 'La escopeta nacional', con la política, la aristocracia, los catalanes, el trinque de la corrupción, las Corinnas reales, los toros, los curas, los tertulianos y demás farándula de este país. El que asombrosamente funciona mejor sin gobierno y que en realidad controla el único poder de ese gran y poderoso caballero que es Don Dinero.

En la España de nuestro tiempo y del eterno Berlanga nunca hubo ni habrá la famosa separación de los 'poderes del Estado' de Montesquieu porque el ilustrado barón no murió en España como dijo Alfonso Guerra porque jamas visitó nuestro país, ni sus enseñanzas en 'El espíritu de las leyes' figuran por ninguna parte en nuestra Constitución.

En España no hay separación de poderes del Estado. A lo más, solo existe una separación de funciones ejecutivas, legislativas y judiciales en el doble sentido de la palabra 'función': de funcionamiento y de función teatral. Sobre todo porque el verdadero y único poder, Don Dinero, utiliza a los políticos, los jueces y los periodistas como actores que entretienen al personal. Malos actores de un tiempo a esta parte, con la sola excepción de Rajoy que es de traca, si los comparamos con los de otro tiempo, González, Pujol y Aznar.

Pero pasados los años duros de la crisis y acabado el bipartidismo camino del fin de Régimen ahora estamos en período de reconstrucción de las que han sido la viejas estructuras de poder de este país, empezando por la crisis del PSOE, pilar fundamental del edificio donde habita Don Dinero y siguiendo por la regeneración y renovación del PP a nada que se descuide Rajoy. Así está diseñada la hoja de ruta española en el día de la Fiesta Nacional en el que ¡por fin! lloverá lo que algo es algo. Y de momento lo mejor que en un día tan poco festivo como éste nos puede pasar.