El Boss no se corta un pelo

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Si Iñigo Errejon quiere guerra la va a tener, porque Pablo Iglesias no se corta un pelo de la coleta y va a por el pleno control del poder en Podemos y se ha autoproclamado el Boss (Springsteen) de la izquierda mientras a Errejón lo coloca en el rol de un grupo menor, Coldplay.

Las balas silban por los pasillos de Podemos y ya han entrado en la reyerta ellas, las novias de uno y otro. Y dice Irene Montero que al fondo de la pelea sobre la disyuntiva entre miedo o sonrisas (truco o trato en Halloween) está a corto plazo la distancia que separa a Pablo de Iñigo sobre cómo abordar el posible pacto con Pedro Sánchez cuando terminen las elecciones vascas y gallegas, en las que Iglesias se ha soltado la lengua y el pelo.

La diferencia (decíamos ayer) es muy sencilla: Errejón quiere ser ministro con Sánchez e Iglesias quiere derrotar al PSOE, para liderar él la izquierda española, según el plan que dibujó con Julio Anguita tras las elecciones del 20-D cuando ambos decidieron que una alianza de Podemos con IU podía ser el trampolín para saltar por encima del PSOE (el sorpasso).

Pero llegó Errejón disfrazado de Piolín con el discurso del 'lindo gatito', las sonrisas, los corazones de colores y el catálogo de Ikea y Podemos acabó disfrazado de colectivo infantil o sucursal de Ejercito de Salvación de esas damas retrógradas que cantaban sus salmos contra los pecadores del viejo Oeste americano.

Montero, que es la que manda, por encima de Tania y Maestre, dice que si Sánchez quiere pacto con Iglesias la negociación será de igual a igual. Es decir como aquella que ofreció Iglesias tras el 20-D pidiéndose para él una vicepresidencia con mucho poder. Porque si de lo que se trata es de meter miedo al personal lo más sencillo es colocar a Pablo al timón de la barca de Pedro, y luego Dios dirá.

Mientras que Errejón está dispuesto a hacer concesiones a Sánchez con tal de tocar poder. Pero Iglesias no tragará y pondrá muy alto el listón del pacto con el PSOE a sabiendas que el Comité Federal del PSOE no cederá a las pretensiones de Sánchez de pactar con Podemos de igual a igual. Y menos aún si C'S no entra en ese juego como parece y Sanchez necesita los votos secesionistas catalanes que están a la que salta y dispuestos a intrigar.

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