Carles Puyol es español y Rivera no parece catalán

Ahora que Convergencia (CDC) pacta con el PP la Mesa del Congreso de los Diputados en el mercado negro de votos, escaños y grupos que se ha instalado en las inmediaciones de la Carrera de San Jerónimo, en los círculos más fanáticos del independentismo catalán se ha desatado una bronca infame en contra el exdefensa central del Barça y la Selección Española Carles Puyol porque ha dicho en una televisión china que es español. ¡Vaya por Dios!

Lo que dijo Carles Puyol es una verdad como la catedral de Burgos, no en vano nació en España, tiene nacionalidad, DNI y pasaporte español y ha militado en la selección nacional de fútbol de España con la que ganó una Eurocopa y el Mundial de Sudáfrica, donde marcó un golazo soberbio al rematar de cabeza un saque de esquina.

Entonces, ¿por qué se escandalizan esos locos insultadores de las redes sociales? Pues sencillamente porque confunden churras con merinas y no distinguen entre la realidad vital y profesional y los sentimientos de cada persona. Porque desde su natural españolidad Carles Puyol, Piqué o el lucero del alba pueden sentirse catalanistas, nacionalistas e incluso independentistas, pero eso no impide que al día de hoy ambos dos sean españoles y además excelentes jugadores de fútbol.

En otro orden de cosas y guardando las distancias, ahora resulta que Albert Rivera es tan exclusivamente español que dice no querer que ni C’s ni el PP hablen con los nacionalistas/secesionistas catalanes de CDC.

Y dice esto Rivera después de que, gracias a CDC y PNV, su partido haya logrado una vicepresidencia y una secretaría en la Mesa del Congreso de los Diputados. Como si hablar, negociar o pactar estuviera prohibido cuando ellos, los de C’s, no tuvieron empacho en sentarse en una mesa tripartita y negociadora con PSOE y Podemos en la legislatura pasada. A sabiendas que en el seno de Podemos estaba En Comú Podem que son favorables a la autodeterminación de Cataluña y muchos de ellos a favor de la independencia.

Además, ¿acaso no pactó Rivera, con voto favorable y un programa de Gobierno firmado, la investidura de Pedro Sánchez cuando el PSOE a su vez y en el Senado pactaba con los independentistas de ERC y CDC los grupos parlamentarios de la Cámara Alta después del 20-D?

O sea, ya está bien de acosar a las personas decentes en las Redes o de jugar al escondite infantil en la política porque Rivera cambia mucho de chaqueta y de opinión y se hace trampas en su solitario. Nos dijo que no apoyaría un gobierno de Rajoy ni por activa ni por pasiva y ya está en la abstención para que Rajoy sea presidente. Y ahora que por fin los de CDC se acercan, aunque sea de tapadillo y por interés, al lado constitucional de la vida pública Rivera echa las patas por alto y vuelve con su discurso de esas líneas rojas que luego borra con facilidad.

Ahora va a resultar que Albert Rivera a fuer de ser tan español va a dejar de ser catalán, que también lo es, con motivo de estos pactos de pasillo. Lo hemos dicho al principio y lo repetimos, no se puede ni se debe confundir la realidad con los sentimientos, y si CDC se acerca al entorno español donde había estado muy comprometido hasta no hace mucho tiempo, pues bien venidos sean aunque solo sea por su interés.