¿Qué le pasa a Albert Rivera?

Si C’S no colabora en la formación de un nuevo gobierno de Rajoy y vamos a unas terceras elecciones Rivera pondrá en peligro la existencia de Ciudadanos o reducirá su partido a una pequeña formación política. ¿Acaso no lo sabe?

No sabemos lo que le pasa a Albert Rivera salvo que cada vez nos recuerda más a esa ‘Doña Perfecta’ que fue Rosa Díez y si ese es el espejo en el que se mira el joven político catalán mal va y peor puede acabar. Y no solo por su pretendido ‘camino de perfección’ del que hace alarde presentándose incluso con los ropajes de un pretendido ‘estadista’ y tildando sus errores -como el fallido pacto de investidura- de ‘histórico y segunda transición’ cuando solo fue una pirueta de Sánchez y Rivera para salir en televisión. Sino también porque demuestra que no sabe mucho de política.

Vetar a Rajoy y entrometerse en la vida interna del PP, pactar con Sánchez la investidura imposible, liarse a palos con todos en la campaña electoral y en los debates, no decir la verdad sobre el resultado electoral, agredir a los intelectuales que apoyaron el nacimiento de C’S, dar una rueda de prensa todos los días, el sentarse -como lo hizo- en una negociación con Podemos, pedir ahora un pacto tripartito de gobierno tras el 26-J y una legislatura de dos años con moción de confianza, etcétera, todo eso son disparates impropios de un dirigente político nacional.

Lo dijimos hace algún tiempo en estas páginas y se lo acaban repetir a Rivera los intelectuales que apoyaron el nacimiento de Ciudadanos -Carreras, Boadella, Espada, De Azúa, etc-: lo de vetar a Rajoy no es democrático. Y no lo es, y Rivera se va a tener que tragar sus palabras como la espada de un faquir. De igual manera que su disparatado portavoz Girauta se tendrá que tragar sus malos modales con los que dijo a los ‘sabios’ de C’S que no se metan en política y que se dediquen ‘a pensar’.

Rivera tiene sobre la mesa dos cuestiones fundamentales: qué se puede hacer para ayudar a España y qué debe hacer él para salvar a Ciudadanos. La respuesta a esas cuestiones pasa por la no repetición de elecciones y si Rivera no lo entiende es que no ha entendido nada. De manera que en vez de plantear sus exigencias como condiciones insalvables lo que debería hacer Rivera es, al contrario, buscar puntos de encuentro con el PP, ganar tiempo, dejar que comience la legislatura y colocarse él y su partido en posiciones del centro moderado (sin soflamas al estilo de Rosa Díez) y constructivo, que es el espacio que las urnas le otorgaron el 20-D y C’S está comenzando a perder.