Rivera imita a Rosa Díez con su agresividad

La agresividad como estrategia política no es buena cosa en una campaña electoral ni en el ejercicio de la oposición. Y ese camino de liarse a palos con todos sus adversarios políticos es el que ha escogido Albert Rivera en esta campaña electoral y el que puede conducir a C’s a un resultado mucho peor del que logró en los pasados comicios el 20-D.

La bronca con todos y contra todos fue la actitud habitual de Rosa Díez (como muy bien lo sabe Rivera porque la sufrió). Una actitud que Díez acompañaba presentándose ella como la Doña Perfecta del momento político español a lo largo de la pasada legislatura, y ya sabemos cómo acabaron Rosa Díez y UPyD.

Y algo de eso, su petulancia de político sin mácula y perfecto con una constante agresividad en contra de todos es lo que está haciendo Rivera en este final de campaña electoral. En el que, después de liarse a palos con Iglesias en su cara a cara de ‘Salvados’ y hacer lo mismo con Rajoy en el debate ‘a cuatro’, ahora acaba de atacar con dureza a Pedro Sánchez.

Haciendo Rivera leña del árbol caído. El que, para colmo, era hasta hace muy poco su compañero en el pacto de gobierno e investidura que fracasó de estrepitosa manera en el Congreso de los Diputados. Lo que está en el origen de estas nuevas elecciones de las que tienen la mayor culpa Sánchez y Rivera por no haberse enterado que Pablo Iglesias les tomó el pelo a los dos y los utilizó de liebres para convocar las elecciones.

Si Rivera ha decidido atacar a su ‘socio’ Sánchez es porque las cosas no le van bien ante la insistencia del PP de presentarlo como el ayudante de Sánchez y ante el discurso que utiliza en estos momentos Rajoy pidiendo el voto moderado y útil para el PP con el objetivo de hacer frente al avance imparable de Podemos y diciendo que votar a C’s no sirve para nada.

De manera que Rivera ha visto a su amigo Sánchez tocado y en el suelo y ha decidido entrar en el reparto de la ‘túnica’ o los votos del político caído en competencia con PP y Podemos. Pero esa actitud de Rivera no creemos que le ofrezca buenos resultados en la noche electoral que Rajoy quiere convertir en un plebiscito entre PP y Podemos.

Eso lo vio bien Rivera en el debate electoral ‘a cuatro’ -en el que Sánchez parecía un zombi- y por eso atacó a Rajoy y a Iglesias. Y en principio ese doblete le salió bien a pesar de que en sus ataques a Rajoy incluyó la descalificación personal en línea con lo que había hecho Sánchez en la anterior campaña electoral del mes de diciembre, y eso fue un error como sabe Sánchez y no estuvo nada bien.

Es verdad que la última semana de campaña electoral de C’s en el 20-D fue muy mala pero no por falta de contundencia sino de argumentos, y porque al final Rivera anunció que C’s acabaría pactando con Rajoy a quien ahora critica como si la corrupción de Bárcenas fuera de hace solo pocas semanas.

La impresión que produce todo ello es que Rivera en el 20-D se quedó corto y que ahora ante el 26-J se está pasando. Y si sigue así le puede ocurrir como en el 20-D, que las encuestas le daban bien y las urnas regular. En los primeros sondeos de esta campaña electoral se le daba a Ciudadanos una intención de voto al alza y en algún caso superior al 16 %, pero parece que ese porcentaje se fue desinflando y ayer mismo La Sexta daba a C’s el 13,9 %.

Y de esa situación puede que el responsable sea Rivera con su agresividad y su empeño en decir al PP y Podemos, desde una minoría no decisiva en los pactos gobernabilidad, quién puede y quién no ser el presidente del Gobierno. Desde luego el que no será presidente es Rivera y hasta hace poco su candidato era Sánchez, pero visto que el PSOE va de mal en peor Rivera ha comenzado a atacar a su socio Sánchez, lo que produce una cierta desazón.