¿Se atreverá Iglesias a retar a Rajoy a un debate cara a cara?

Ya sabemos que Mariano Rajoy no se va mover un milímetro porque se cansa. Y menos para pedir un debate electoral de los que dice que son un trabajo hercúleo y desagradable. O sea, que nadie espere que Rajoy le cruce la cara con sus guantes retadores a Sánchez, Rivera o Iglesias, porque eso nunca va a ocurrir. Es decir, el que quiera peces que se moje el culo y pida debates tocando con la punta de su lanza el escudo de sus posibles adversarios, como se hacía en los torneos medievales.

Y ¿quién es el retador? Sánchez desde luego no se atreve con Iglesias tal y como lo pretende Alsina, ni Rajoy, que se considera un gigante, nunca competirá con Rivera, entre otras cosas porque en el PP creen saber que Rivera no es candidato a la presidencia del Gobierno dado que su paladín es Sánchez.

Se vio en el pacto de gobierno que C’s y PSOE sellaron para la fallida investidura de don Pedro, el cruel -con sus adversarios y súbditos-, con la que, como pronto se verá, el tal Sánchez se pegó un tiro, o un lanzazo -ya que estamos de justas- en el pie como muy pronto se verá. Porque al acudir al Congreso de los Diputados, Pedro Sánchez puso en marcha, como tontamente presumió, el reloj de la democracia y del proceso de investidura que era lo que buscaba Pablo Iglesias par lograr su segunda oportunidad electoral en menos de seis meses y el pacto con IU para hundir a Sánchez y al PSOE.

Vamos a ver si recapacitan Rivera y Sánchez sobre su monumental metedura de pata al acudir juntos al Congreso de los Diputados para un investidura imposible y abrir la cuenta atrás de las elecciones del 26-J donde el PP y Podemos les esperan con los brazos abiertos para ver si los estrangulan en un abrazo, este sí mortal, y no como el del cuadro de Genovés del que tanto presumieron.

Dice ahora Rivera que ‘el gobierno en la sombra de Sánchez’ es un ‘no gobierno’. Como su pacto con el PSOE de investidura era un ‘no pacto’. Y así están los dos, esperando a ver si les embiste alguien que quiera debatir con ellos, pero de momento nada de nada. Y están ambos con la mirada puesta en el castillo de la Moncloa donde el ogro Rajoy se fuma un puro y se tumba en el sofá blanco de su despacho para disfrutar en la televisión del calendario deportivo que está al caer, Eurocopa, final de Champions, Tour de Francia, Roland Garros, la Olimpiada. Vamos para no perderse ni un minuto de retransmisiones por televisión.

Y ¿no hay nadie que toque con la punta de su lanza el escudo que Rajoy tiene clavado a las puertas de Moncloa para pedirle un desafío? Pedro Sánchez no se atreve, porque teme que desde Moncloa alguien le diga que don Mariano está muy ocupado y no debate con quien le insultó y se ha negado a dialogar y negociar con él. Si ‘no es no’, tal y como decía Sánchez para negarle el saludo a Rajoy, ese ‘no’ vale también para todos los debates imaginables.

En cuanto a Rivera, que es el escudero de Sánchez, pues tampoco cabe imaginar un combate singular porque Rajoy solo combate con los que tienen el rango de caballero y no con escuderos. Entonces ¿quién hay por ahí que pudiera desafiar a Rajoy? Pues solo queda Pablo Iglesias quien además, tras su alianza con IU, reúne más votos que Sánchez -si nos atenemos a los resultados del 20-D -y seria en realidad, o al menos ‘in péctore’, el líder de la Oposición.

Pero no sabemos bien si el de Podemos se atreverá porque parece que Iglesias le tiene miedo a Rajoy y teme retarlo en un combate singular y televisado, donde se verían por fin los dos modelos contrapuestos en lo político e institucional y europeo entre la derecha constitucional y la izquierda radical reformista que lucha contra los molinos de viento de las oligarquías imperantes. Pero ¿acaso no se presentó Iglesias en la Puerta del Sol en la manifestación de 2015 como si fuera Don Quijote?
Pues ¿a qué espera Iglesias para desafiar a Rajoy?

De momento en el PP lo de los debates está parado. Ganan tiempo con el reloj de arena de la Moncloa que marean y le dan vueltas sin cesar y hasta que comience la campaña electoral nadie dirá nada al respecto. Como todo apunta a que si hay debate a cuatro allí acudirá Sorayita en el lugar del PP. Y si otros no quieren ir a ese debate a cuatro porque no va Rajoy pues allá ellos.

Ahora bien, si alguien le pregunta al PP por el cara a cara de Rajoy con Sánchez o con otro candidato, el de Pontevedra aprovechará el viaje y le lanzará un indirecto desafío a Iglesias envuelto en un delicado papel con la siguiente pregunta-respuesta: ‘un cara a cara, pero ¿con quién?’. Hay que estar atentos porque vemos a Iglesias meditando el desafío a Rajoy pero se lo está pensando una y otra vez. Veremos si se atreve, pero ese cara a cara de Iglesias y Rajoy es el que esperan todos los españoles y la posible pieza maestra de la campaña electoral.

Y ¿a quién puede beneficiar el duelo Rajoy-Iglesias? Por supuesto al que lo gane, o incluso a los dos si hay un cierto empate o desencuentro entre los dos. Ya veremos pero por ahora Iglesias calla y no se atreve a desafiar a Rajoy, que esperando está al señor de Podemos para lo que quiera, incluso para guerrear, en buena lid y sin insultar.