Escaramuzas de la precampaña electoral

Las últimas encuestas preelectorales no dicen nada nuevo salvo que mejoran los resultados de Podemos gracias a su pacto con IU, lo que es lógico aunque ya veremos como se traduce en votos y escaños. Que el PSOE baja algo y puede ser desbordado por el ímpetu de Iglesias. Que el PP sube algo -uno o dos puntos- y que Ciudadanos está como estaba. Lo que nos lleva a la situación de ‘bloqueo político’ donde andábamos, en espera de la campaña electoral y los jaleados debates que todavía nadie sabe como, cuando y entre quienes se van a celebrar.

Y así y cuando no se han apagado los neumáticos humeantes de Seseña por donde reapareció Paco ‘El Pocero’ ofreciendo regalos a los vecinos, en otro lugar de La Mancha, Guadamur, cuyo nombre vamos a recordar durante unos días, se han proyectado sobre la muralla de un castillo las imágenes de Franco, Hitler y Himmler en un festejo público organizado por el ayuntamiento de la localidad que regenta Sagrario Gutiérrez del PP, con motivo de las fiestas que llaman ‘Jornadas Visigodas’.

Y en esas estábamos en Guadamur cuando en la Pradera de San Isidro y con motivo de la fiesta del patrón de Madrid la inefable Esperanza Aguirre ha decidido liarse a palos con los dirigentes de Podemos para decir que ‘el comunismo es la ideología más criminal del mundo’. A lo que Julio Anguita ha respondido calificando a Aguirre como una bruja del aquelarre franquista.

Y así, entre las lágrimas del cocodrilo Pablo Iglesias abrazando al califa cordobés, los disparates de Aguirre -a quien en su partido no pueden ni ver- y la reaparición de Franco, Hitler y Himmler en Guadamur de la mano de ¡los visigodos! del PP, nos entretenemos en esta precampaña electoral.

En la que algunos dirigentes políticos como Pedro Sánchez desde el PSOE buscan titulares mediáticos con los que llamar la atención, por ejemplo, con el ‘puedo prometer y prometo’ de Adolfo Suárez (a quien tanto daño hizo el PSOE) porque está claro que el Felipe González del vídeo del Zandi no le sirve a Sánchez como fuente de inspiración para esta campaña electoral.

Están demasiado cerca los comicios del 20-D como para que alguien pueda presentar un programa o un proyecto político diferencial o más novedoso de lo que ya dijo en la anterior campaña. A Albert Rivera se le ha ocurrido fichar al cómico Felisuco como candidato en Cantabria, mientras justifica su fracasado pacto con el PSOE para la investidura de Sánchez diciendo que ellos ‘lo intentaron’ en vez de reconocer que fue un error porque no conducía a ninguna parte. Lo que ahora coloca a C’s como ‘la marca blanca’ del PSOE, como dicen en el PP, o viceversa en lo que a los socialistas les afecta por ser socios de Ciudadanos como lo denuncian en Podemos.

Lo que no dice ningún dirigente político ni lo dirán durante la campaña electoral es el cómo y con quién piensan pactar para formar gobierno el día después de la jornada electoral del 26-J, que no será diferente al día después del 20-D salvo sorpresa de última hora por causa del pacto de Podemos con IU. O por culpa de la abstención que sobrevuela la cita electoral ante el cansancio de los ciudadanos de una clase política que en esta segunda vuelta electoral no aporta un proyecto de futuro ni ofrece un horizonte de pacto de gobierno y de estabilidad.