Mariano Rajoy y Pablo Casado

Ya sabemos que moverse y arriesgar no es lo suyo pero todavía está a tiempo Mariano Rajoy de dar la campanada y levantar la losa (mas bien la lápida) que pesa sobre la renovación del PP. Y esto de las elecciones ya sabemos que las carga el diablo y que nunca se sabe por mas que las encuestas se le presenten bien al PP y mal a Sánchez, sobre todo desde que Iglesias conquistó el corazón de Garzón.

Pero el PP sigue paralizado y ornado por la mala fama de escándalos de la corrupción. Y si cada día tiene su afán para el PP también suele tener un nuevo caso de corrupción. Un día es Rita, otro Soria, otro Cañete, otro Pujalte y en las últimas horas el diputado madrileño del PP, Ortíz, enésima rana que empieza a cantar en la charca de Esperanza Aguirre y que Cristina Cifuentes sacará de la política a la primera oportunidad.

¿Y cuantos mas escándalos del PP están por salir de aquí al 26-J, o de reactivarse en los tribunales y los medios los que ya están en marcha? No se sabe pero cualquier cosa puede pasar.

Si eso es así ¿no ha pensado Rajoy hacer algo nuevo e importante antes del 22 de mayo, fecha tope de presentación de las listas de candidatos? Y no solo para evitar la pesada carga de la responsabilidad política de la corrupción que está en sus espaldas, sino para insuflar a votantes y militantes del PP un nuevo impulso y una ilusión, mas allá del discurso del miedo al coco y se come a los niños que duermen poco.

Además, ¿no es mar cierto Mariano que el PP sacaría mas votos con un nuevo y mas joven candidato y tendría mas oportunidades de formar Gobierno y de pactar con PSOE y C’s? Pues si que es cierto y ¿entonces en que lugar quedan en todo esto el interés de España y del PP?

Si ya sabemos que no se le puede pedir peras al olmo, pero el que avisa no es traidor porque las urnas son un misterio y con tres partidos en la barrera de los 80 diputados puede pasar de todo con la Ley D’ Hont, e incluso que PP pierda entre 6 y 10 escaños por culpa de los restos de votos en varias provincias clave. Por ello el PP necesita mejorar mucho sus resultados del 20-D. Y dicen que lo harán por el miedo a Podemos, porque piensan recuperar votos de la abstención y parte de los que se fueron con Ciudadanos. Y puede que eso sea así pero ¿y si no?

Y ¿qué ocurriría en la campaña electoral si de pronto Pablo Casado, u otro dirigente del PP, aparece en la cabecera del cartel electoral del PP? Pues revuelo, expectación, iniciativa, giro al centro, recuperación de la gente joven que se fue a C’s, la corrupción queda anclada en un tiempo anterior, los debates electorales entre candidatos jóvenes parecen mas dinámicos y mas modernos y las encuestas mejoran las expectativas del PP.

Pero claro Mariano no se quiere ir por nada del mundo. Quiere volver a ganar aunque sea por los pelos y aunque el PP se quede fuera del Gobierno. Y parece la obsesión de Rajoy ver pasar por delante de sus narices el cadáver político de Pedro Sánchez antes de dar él un paso atrás, o a un lado. Porque si se sacara a Pablo Casado de la manga de túnica podría permanecer como presidente del PP hasta el próximo Congreso del Partido Popular.

Pero es inútil, ‘perded toda esperanza’, como reza el cartel a las puertas del infierno del Dante. Si tomara una decisión así ese no sería Rajoy. El, como presume, es ‘previsible’ y eso es lo malo porque el PP necesita un golpe de mano imprevisible y novedoso y eso no se ve ni se le espera.

Bueno, Mariano a ver si cuela una solución ‘B’, ¿qué tal Pablo Casado de número dos por Madrid? Menos da una piedra. Pues mucho tememos que ni siquiera eso. Mariano es como es, como un plato y como un vaso de aquellos antiguos de Duralex.