Obama, a buenas horas, denuncia el 'fraude global'

El presidente Barack Obama ha declarado, a la vista del escándalo de los ‘Papeles de Panamá’, que el fraude fiscal se ha convertido en un ‘problema global’. A buenas horas mangas verdes. Los gobernantes de todo el mundo sabían y saben que estas prácticas y los paraísos fiscales están a la orden del día y benefician a poderosos, grandes delincuentes del narco, traficantes de armas y la corrupción política, especialmente en las dictaduras más notorias del mundo y por supuesto también son fuentes de financiación del terrorismo internacional.

Desde que estalló la crisis financiera de 2008 estos mismos políticos de las democracias occidentales que ahora se rasgan las vestiduras ante el escándalo de Panamá prometieron que iban a acabar con los paraísos fiscales, pero nadie hizo nada al respecto. Y lamentablemente la Unión Europea ahí incluida que tiene en todo ello una grave responsabilidad porque está exigiendo duros recortes sociales para controlar el déficit púbico en las naciones de la zona euro y no hace nada para poner coto al masivo fraude fiscal que lastra el esfuerzo de muchas naciones.

Ha hablado Obama, habló el presidente Hollande, dimitió el primer ministro de Islandia -cazado ‘in fraganti’ por la prensa- y en España el Gobierno en funciones de Rajoy sigue sin abrir el pico escondido en su interinidad. Cuando debería pronunciarse con rotundidad sobre todo ello y proponer iniciativas en España y en la UE contra este problema que, como dice Obama, es global pero que en España es habitual y se suma a la inagotable lista de la corrupción.

Por todo ello no extraña nada que en la última encuesta del CIS un alto porcentaje de españoles denuncie la pésima situación política en la que estamos, mientras siguen siendo muchas las familias que continúan en el paro o sufriendo las secuelas de la crisis económica.

Urgen pues dos reuniones urgentes y monográficas de la Cumbre de la UE y del G-20 para abordar el ‘problema global’ del fraude fiscal y de los paraísos fiscales, lo que sería muy fácil de solucionar prohibiendo a las instituciones financieras cualquier relación con esos paraísos y sus sociedades tapaderas, y anunciando sanciones muy importantes a todo gobierno, empresas o personas que se sumerjan en esos circuitos en los que todavía la gran banca internacional tiene importantes fondos y negocios que de una vez por todas se tienen que acabar.

Y este último asunto forma parte del problema porque una parte muy destacada del negocio de la gran banca internacional vive de depósitos opacos que les llegan de los paraísos fiscales y de sociedades offshore. Hasta el punto que algunos de esos grandes bancos podrían quebrar si se les acaba el negocio de la opacidad. Pues que quiebren de una vez y se ponga a todo este entramado delictivo un definitivo punto final.