La leyenda del beso

Pablo Iglesias les ha vuelto a tomar el pelo. A un Pedro Sánchez que no salió de sus pobres monólogos faltos de fe y de pasión, y también les tomó el pelo Iglesias a quienes pensaban (ahí incluidos los enanos infiltrados del Ibex y del primer Palacio) que Podemos era un tonto comodín que caería cual pardillo en el pacto ‘histórico’ -decían ilusos Sánchez y Rivera- de ‘Los toros de Guisando’, como finalmente lo llamó Rajoy para mofarse de la extraña pareja que hacían Pedro, don Cambio, y Albert, Mr. Churchill, hacia su desembarco en la Moncloa en el día ‘D’ que nunca llegó.

Quien lo ha visto claro desde el principio ha sido Felipe González, al que Pablo Iglesias le recordó que tiene el pasado manchado de cal viva, lo que es verdad por mucho que se enfade el señor Glez. El que cabreado respondió a Iglesias que no entendía ‘su odio y su furia’ contra él para terminar diciendo que el de Podemos: ‘es un discípulo de Anguita’, lo que es verdad. No en vano el Califa cordobés declaró días atrás que a él le hubiera gustado hacer -con el PSOE, se entiende- lo que Podemos está haciendo para subir a la tribuna y decirles: ‘¡y ahora qué hijos de puta!’ (fin de la cita).

Y esa y no otra es la cuestión. Iglesias le pide a Sánchez un beso en el centro del hemiciclo -como el de Doménech- para la coalición de un Gobierno de izquierdas y ahí incluido el referéndum catalán. Pero en realidad el beso que quiere Iglesias es el de Alberto Garzón para lograr la unidad de la izquierda radical y llegar Podemos a nuevas elecciones del 26-J con más de seis millones de votos, delante del PSOE y tras los talones del PP. Estamos, pues, ante una nueva versión de ‘La leyenda del beso’, zarzuela que incluye la romanza de ‘amor de hombre’ y acaba con un beso mortal después de una tragicómica historia de casi nunca acabar.

Esperaban los ilusos que Iglesias le iba a pedir perdón a Felipe Glez. y se equivocaron. O que cambiaría el sentido de su voto a última hora ¡por España y contra Rajoy! y se volvieron a equivocar. Llegaron hasta amenazar a Podemos con derribar las alcaldías del cambio (Madrid, Zaragoza, Coruña y Cádiz) y otro error de los del PSOE tras utilizar a la abuela Carmena que finalmente tuvo que rectificar como en ella suele ser habitual.

Y todavía sueñan en Ferraz con, a partir del lunes, sumar a Podemos al pacto PSOE-Ciudadanos porque los ilusos no escarmientan y aún no han entendido que está en marcha a gran velocidad la ‘Operación Anguita’. La que vio González, para unir Podemos e IU y llevar al PSOE tras los pasos del PASOK.

Que es lo que tiene aterrorizados a la vieja guardia del PSOE por causa del pardillo de Sánchez, y a todos los campanudos ‘oligarcas’ -como les llama Iglesias- del poder económico, que son los dueños de las puertas giratorias que todavía no se han enterado que Podemos, mal que les pese, es un aliado indirecto del PP. Hasta tal punto que, de no ser por La Sexta TV puesta al servicio de Podemos, el PSOE le habría ganado las elecciones cómodamente al PP. ¿Alguien lo duda?

Las cosas son así, como ‘los platos son los platos y las tazas son las tazas’ como dijo Rajoy. A quien Sánchez acusó de usar las instituciones como si fuera corrupción, a lo que respondió el líder del PP diciendo que es Sánchez quien practica la corrupción política utilizando en sus temerarias aventuras al Rey. Uno y otro se han tirado la Corona a la cabeza y cabe esperar que en la Zarzuela (ésta con mayúscula) no le den a ese incidente mayor importancia, porque bastante tienen ahora en Palacio con lo de la Infanta Cristina como para disgustarse más.

El primer acto de la leyenda del beso se acabó, con todos haciendo mutis por el foro y con la caída a plomo del telón. A partir del lunes sonaran los teléfonos de incesante manera y vuelta a empezar a ver si se puede reconducir la situación. Y sobre las peleas parlamentarias ‘pelillos a la mar’ porque el segundo acto está a punto de comenzar.