Síntesis adornada del debate

Como ya está todo dicho sobre este maldito y muy agotador debate para la investidura de nadie, porque nadie saldrá investido de nada, hagamos un poco de magia y pongamos en la boca de nuestros políticos palabras que vuelan y hablan solas.

Imaginemos por un instante que estamos en otro y más excelso lugar y que los tribunos que suben al estrado del Parlamento lo hacen mirando al tendido nacional del Ruedo Ibérico, sin papeles, a cuerpo gentil y en pos de atraer el interés general de este asombroso país llamado España con unas breves y gloriosas citas en los preámbulos o en las conclusiones de sus respectivas disertaciones para decir algo así:

Pedro Sánchez, parodiando a Seguismundo:

‘Yo sueño que estoy aquí/destas prisiones cargado,/ y soñé que en otro estado/ más lisonjero me vi.
/ ¿Qué es la vida? Un frenesí./ ¿Qué es la vida? Una ilusión,/ una sombra, una ficción,/y el mayor bien es pequeño:/ que toda la vida es sueño,/ y los sueños, sueños son’.

Mariano Rajoy ante la calavera de Yorick:

‘Ser o no ser, ésa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?’

Pablo Iglesias, sentado alegre en la popa:

‘Allá muevan feroz guerra,/ ciegos reyes/ por un palmo más de tierra;/ que yo aquí tengo por mío/ cuanto abarca el mar bravío,/ a quien nadie impuso leyes’.

Albert Rivera, compungido y pensativo:
‘Miré los muros de la patria mía,/si un tiempo fuertes, ya desmoronados,/ de la carrera de la edad cansados,/
por quien caduca ya su valentía’.

Todo lo demás que se van a decir los unos a los otros ya lo sabemos. No habrá nada nuevo, nada hay que justifique tanta discrepancia o tamaño desencuentro, tantas líneas rojas sin manos tendidas. Y preguntamos al hilo de unos versos de Antonio Gala:

‘Cómo pudo callarse tan deprisa/su rumor de agua oculta y fácil nido,/su canción de árbol alto y verde brisa./ Dónde pudo perderse tanto ruido, tanto amor, tanto encanto, tanta risa,/tanta campana como se ha perdido’.