Al Vicepresidente Iglesias se le sublevan jueces y fiscales

Pues sí que empezamos bien, todavía no ha tomado posesión del cargo y ya tiene el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias un problema con los jueces y los fiscales del país, que se le han subido a su escasa barba calificando de ‘aberrantes’ los propósitos con los que Iglesias, según se cuenta en su programa, pretendía el control de la Justicia y una selección de jueces y los fiscales que estén a favor del ‘gobierno del cambio’.

O sea, ya estamos otra vez a palos con el fantasma de Montesquieu. La verdad es que por mucho que se empeñen los políticos españoles en apuñalar al mago de la separación de los poderes del Estado desde el inicio de la transición, lo cierto es que Montesquieu nunca estuvo en España en todos estos años porque en nuestro país la independencia y separación de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial no existió.

Pero ya sabemos que el vicepresidente Iglesias no sabe ni entiende de democracia, sino más bien de eso que en los viejos regímenes como la desaparecida -no del todo- URSS se llamaba ‘centralismo democrático’. Y por eso se había preparado una vicepresidencia a su medida con el control de la policía, jueces, fiscales, CNI, CIS, RTVE y el BOE, mientras su JEMAD Rodríguez se ponía al frente del Ejército.

Y para justificar esa demencial acumulación de poder en su persona y su pretendida vicepresidencia, Iglesias dijo que esas responsabilidades son las que han tenido siempre los vicepresidentes en España. Pero se olvida el artista que eso ocurría en gobiernos de un solo partido. Pero le da igual, él por pedir que no quede y lo demás le importa un rábano.

Sin embargo ya ha tenido que rectificar el programa que presentó el lunes -lo de rectificar no es de sabios, sino de Podemos- e incluso una vez cambiado el texto continúa la indignación de los jueces y fiscales. Y entonces llega el vicepresidente Iglesias y declara que ‘la separación de los poderes del Estado es algo fundamental’ (sic). Tan fundamental que pretendía controlar todos esos poderes bajo su único mando y con la excusa de la lucha contra la corrupción.

Es inútil, al santo profesor se le ha visto la peana de madera y con esa alegría y frivolidad que le caracteriza un día dice una cosa -y la escribe en el programa- y al día siguiente lo cambia y dice la contraria y aquí paz y después gloria. Va a dar lo mismo porque con tantas exigencias y tantos disparates el pretendido gobierno de coalición PSOE-Podemos no llegará. Y su vicepresidencia quedará ubicada en el terreno de lo virtual.