Rajoy llama a Rivera en tiempo de rondas

Cada oveja con su pareja. Sánchez e Iglesias se hablan, y por fin Rajoy ha decidido llamar a Rivera para iniciar conversaciones sobre como desatascar o ‘desencallar’ -había dicho Albert- el agudo problema de los pactos de gobernabilidad del país. La llamada del amor tardío y un tanto desesperado de Mariano a Albert ha tenido lugar poco después que el catalán le llamara ‘irresponsable’ a Rajoy por su inmovilismo, lo que forma parte del carácter y personalidad del presidente del PP: no hacer nada a la espera de que se estrellen los demás.

Por eso cuando en la noche del jueves se armó de valentía y anunció que le pediría al Rey el encargo de someterse a la investidura, llegando a decir que se sentía con fuerzas para ello, la presunta audacia de don Mariano provocó estupor en toda España y asombro en el PP. Pero una vez que conoció la oferta de Iglesias a Sánchez de formar un gobierno de coalición, don Tancredo, es decir don Mariano, se subió al olivo que le brindaba ‘coleta morada’ y declinó la invitación del monarca hasta mejor ocasión.

Y ahí se quedó Mariano, otra vez inmóvil, a verlas venir, a la espera de que Sánchez fracase en sus devaneos con Iglesias y sin gana alguna de de hablar con nadie mientras se lamenta, cual pobrecito Calimero, que Sánchez no quiere dialogar con él, lo que festeja Luena que pretende ser Ministro de la Inteligencia y no deja de insultar a Rajoy (‘trilero y antisistema’ le llama) o le pide ‘que se vaya a su casa’. ¡Qué astuto que es Luena!

Pero pedirle a Rajoy que se vaya son ganas de perder el tiempo, y si no que se lo pregunten a Esperanza Aguirre, que lleva años en ello y no ha conseguido nada. Pero esta vez, Mariano ha hecho un gran esfuerzo y ha llamado a Rivera, temeroso de que Sánchez pacte con Podemos y de que las palabras de Albert, llamándole ‘irresponsable’ con razón hayan comenzado a rebotar en el seno del Partido Popular en cuya Ejecutiva Arenas cuenta chistes para pasar el rato mientras Rajoy espera que le vuelva a llamar el Rey, o el mismísimo Puigdemont.

O sea que, después de la próxima ronda de consultas del monarca que se inicia este miércoles, Rajoy se reunirá con Rivera para ver si están en condiciones de ofrecerle algún tipo de acuerdo a Sánchez en pos de un gobierno tripartito y constitucional. Ya sea presidido por Rajoy o por otra persona de su partido -Soraya se frota las manos pero la gran tapada podría ser Cifuentes-. O incluso por el propio Sánchez en gesto de generosidad suprema del PP ¡por España! y ¡por el caso Bárcenas! O, vaya usted a saber, si finalmente pudiera encontrarse una salomónica solución y el presidente resulta ser Rivera. Un catalán, que dadas las actuales circunstancias podría ser lo más sensato y equilibrado para sacar este país del embrollo en el que está.

Los caminos del Señor, y del Rey Felipe VI, son inescrutables y donde menos se espera salta la liebre. De manera que este fin de semana y de Comité Federal del PSOE vamos a asistir a otro capítulo del culebrón político español. Con la cúpula del PSOE reunida en Ferraz bajo la muy atenta e inteligente mirada de Luena, y puede que una vez que Sánchez haya recibido del Rey el encargo de intentar la investidura. Y todo ello mientras Iglesias toca la mandolina bajo el balcón de Sánchez.

Mariano se mueve porque tiene mucho tiempo libre como lo confesó al falso Puigdemont y porque le empieza a ver las orejas al lobo del fiscal que aporreando está la sede del PP.

De manera que empiezan las rondas. La segunda ronda de consultas del Rey, y la otra ronda de consultas de Sánchez con sus barones para antes del Comité Federal. Y luego vendrá la ronda de Mariano con Albert , y la de Sánchez con Iglesias, quien a su vez habrá mantenido otra ronda con sus ‘confluencias’ en las que este santo profeta, al que Monedero besa las manos entre lágrimas, parece haber puesto todas sus complacencias.

Días de ronda, noches de ronda y la ronda de noche. Esto se mueve pero no sabemos ni hacia dónde ni si para bien.