El póker de la Zarzuela

Decíamos ayer que, después del circo de 'ocupa el Congreso', o mejor dicho de la entrada de Podemos en el Congreso de los Diputados con el bebé de Bescansa mamando, puños en alto, griterío y prometiendo la Constitución por las bravas, Pablo Iglesias iba a montar otro número con motivo de su visita al palacio de la Zarzuela para su primer diálogo oficial con el Rey Felipe VI.

Y así ha sido, y el líder de Podemos ha vuelto a robarles la merienda a Rivera, Sánchez y Rajoy con su propuesta, ante el Rey, de un Gobierno de coalición entre PSOE, Podemos e IU donde él mismo sería vicepresidente.

Y ahí está el titular, con luces de neón inundando Time Square: ‘Iglesias se postula para ser vicepresidente con Pedro Sánchez’. Le falto añadir que también está dispuesto a pactar con Merkel y con Trump.

Y todo lo demás se quedó en un segundo plano hasta las últimas horas de la tarde del viernes que fue cuando Rajoy creyó llegada su hora en esta partida de póker que se ha convertido esto de la investidura a la presidencia del Gobierno y se dio un ‘pase negro’ diciendo que declina someterse a la investidura. Pero que no se va y se mantiene a la espera. Y todos sorprendidos hasta en el PP donde a Soraya le han puesto unas gafas enormes propias del ‘Un, dos, tres, responda otra vez’, porque la pobre está confundida y no las ve.

Y Pedro Sánchez que estaba muy gallito se desconcertó con la espantá de Rajoy y su adjunto Luena afirmó que Mariano era ‘un anti sistema’ por estropearle el plan a Pedro. O sea que Iglesias le ofrece a Sánchez una sonrisa para que sea el presidente del Gobierno y que ahora, antes de lo que se esperaba, le toca turno a Sánchez para envidar, mientras en el PSOE -¡Rubalcaba ha vuelto!- ya está armado el patín. Los unos diciendo que Iglesias humilla al PSOE, otros que el pacto con Podemos es una locura y Sánchez convencido de que ésta es su oportunidad.

Efectivamente, Sánchez lo tiene claro: o entra por la puerta grande de la Moncloa o sale por la enfermería. Está como un novillero con ganas de triunfar en Las Ventas, ahora que sus imbéciles compañeros de Córdoba votaron contra los toros en la capital del califato del toreo. Pero lo malo es que ‘los millonarios’ que ha contratado Sánchez para que lo saquen a hombros por la puerta de Alcalá son los de Podemos. Y con estos nunca se sabe si finalmente lo van a pasear o lo van a tirar al Manzanares.

‘El lío es menudo y el caballo sin cabeza’, como le dijo un picador a El Litri en la Monumental de Méjico cuando tras una embestida del toro el castoreño se cayó al suelo y el mozo de estoques lo subió al revés en el caballo mirando a la grupa. Pues eso, el lío es menudo.

E Iglesias, que va de farol, hace como si llevara ‘trucha’ (un trio) de ases en la mano, y se pavonea en la sala de prensa del Congreso de los Diputados presentando a sus ministros, con el JEMAD Rodríguez con cara de palo y cachondeándose de media o toda España, porque lo que Iglesias quiere de verdad es dinamitar el PSOE para convertirlo en el PASOK y él ocupar el sitio de Tsipras.

Y ahora Rajoy, como Curro en sus buenos tiempos, ha dicho que él no torea ese bicho negro zaino de la investidura y que salga Sánchez si tantas ganas tiene de triunfar. La verdad es que Mariano no lleva una buena racha de un tiempo a esta parte. Sánchez le llama deshonesto, le dan un puñetazo en Pontevedra, un falso Puigdemont le toma el pelo, Sánchez no quiere hablar con él y al final se retira de la investidura. Y hace bien porque le han vuelto a imputar a otro tesorero o tesorera y ya van tres, e incluso al PP por destruir los discos duros de Bárcenas.

¡Pobre Mariano! Se da un pase negro con las mismas cartas, 'la mano del muerto’ que tenía ‘el salvaje Bill’ cuando le pegaron un tiro en la cabeza: dobles parejas de ases y ochos. Poca metralla para amedrentar a sus adversarios. Pero de momento Mariano, que tiene mucho tiempo libre como confesó a su falso Puigdemont, se irá unos días a descansar en lugar de preparar el debate de investidura, al que pensaba acudir en ese Congreso que se ha convertido en la caja de los truenos nacionales.

Pobre Mariano, con lo malo y perverso que ha sido durante la pasada legislatura -que se lo pregunten a Gallardón-, y ahora está hecho polvo y nadie quiere hablar con él. Y el novillero Sánchez lo insulta cada vez que abre la boca, lo que dicho sea de paso no está nada bien.

Eso sí, el que se lo está pasando bomba es el Rey. El monarca está en el estrellato disfrutando con la partida y además se ha ganado al coleta, lo que tiene su importancia porque los monárquicos siempre pensaron que Podemos, a la primera oportunidad, le sacarían a los Reyes Felipe y Letizia dos pasajes para Cartagena. Pero de momento Pablo Iglesias se ha deshecho en elogios del monarca: ‘muy preparado, informado y capacitado’, dijo del Rey después de comentarle que al entrar en el monte de El Pardo camino del palacio de la Zarzuela había visto unos ‘ciervos muy bonitos’. ¡Angelito!, este Iglesias es como un niño.

¿Ven como este chico, Iglesias, no es tan fiero como lo pintan? Ayer corrió la voz en Wall Street de que la vicepresidencia de Iglesias sería peor que lo del petróleo, y en Davos varios banqueros se echaron a llorar. Pero al final la cosa se tranquilizó porque subió algo el petróleo y los chinos empezaron a respirar.

Al Rey Felipe el que le gusta es Albert Rivera, y puede que después Iglesias -por lo menos a la Reina Letizia-, y los que menos le gustan son Sánchez y Rajoy. Pero el monarca tiene que disimular y tratar a todos por igual. Y además todavía tiene investidura para rato, porque el 27 vuelta a empezar, lo que le encanta a Pablo Iglesias porque así podrá volver a ver los ciervos y los Bambi del palacio -igual se aparece por allí ZP- y si tiene suerte también verá los jabalíes, pero en ese caso que no se acerque por lo que pueda ocurrir.