Baños, el único que dimite

Si esto sigue así en España, a nivel nacional y por regiones y provincias, alguien deberá promocionar el Partido de la Abstención porque el espectáculo que está ofreciendo la clase política española es demencial. Al final, después de las elecciones generales del 20-D y de las catalanas del 27-S, donde los primeros dirigentes políticos fracasaron, el único que ha dimitido ha sido Antonio Baños de la CUP.

O sea que Mas, Junqueras, Rajoy, Sánchez o Garzón se niegan a dimitir y están empeñados en seguir al frente de sus partidos. E incluso de sus gobiernos en funciones (Mas y Rajoy), para disfrutar unos meses más de permanencia en el poder aunque con un mandato limitado. Y todos ellos dispuestos a volver a presentarse a unas nuevas elecciones, bien en Cataluña o en toda España.

Esto es lo que se llama no tener vergüenza torera por parte de todos los grandes dirigentes políticos afectados por estas dos elecciones. Los que si se repiten los comicios respectivos sufrirán el castigo implacable de la abstención y es posible que incluso reciban un resultado similar al actual. Lo que les impedirá encontrar pactos de estabilidad política y de gobernabilidad como ocurre en la actualidad.

Es verdad, que la no investidura de Mas en la Generalitat es un triunfo para Rajoy, y que si Pedro Sánchez finalmente es desbancado en el PSOE por Susana Díaz eso será un segundo triunfo personal del líder del PP. Pero también es cierto que nadie quiere pactar con Rajoy, ni ahora ni después de unas segundas elecciones generales repetidas y eso hace que Rajoy sea otro zombi de la política que se niega a dimitir.

Aunque, justo es decirlo, de momento controla las intrigas en el PP que es una olla a presión que por algún lado estallará si el PP decidiera, de una vez por todas, democratizar el partido y renovar su liderazgo ante la posibilidad de convocatoria de nuevas elecciones generales a las que Rajoy se quiere presentar por quinta vez, desde que asumió, de mano de Aznar en 2013, la presidencia del PP.

Al final el único que se va ha sido Antonio Baños, pero lo asombroso de su marcha es que se vaya del Parlamento catalán por defender a Artur Mas que es el jefe político de la corrupción del 3% de Convergencia y el ‘a todas luces informativas’ ha sido el encubridor de la fortuna de los Pujol, y causante de las políticas de los más duros ajustes sociales y la desigualdad en Cataluña como lo denunciaba la CUP. Es decir, Antonio Baños hace bien en marcharse pero se va por culpa de sus errores y su empeño de anteponer su ambición secesionista -que además sabe que es imposible- por encima de la corrupción catalana y del abandono de las clases sociales que más han sufrido la crisis económica del país.

Pero algo es algo. Un político que dimite y que además forma parte de los llamados grupos anti sistema. Y los políticos del sistema todos en sus respectivas poltronas y aguantando el temporal hasta que vuelvan a convocarse otras elecciones. Así por lo menos se han ganado entre unas y otras cosas seis meses más en sus respectivos cargos públicos y a costa del erario nacional.

Eso sí, mientras tanto los españoles y los catalanes con sus malos y desautorizados en las urnas gobiernos en funciones, y con la política nacional y catalana bloqueadas hasta no se sabe cuando. Quizás hasta que los políticos fracasados empiecen a dimitir y a desfilar.