Reaparece en campaña la corrupción del PP

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La corrupción del PP es el rayo que no cesa. Y como tal no podía estar ausente en la presente campaña electoral. Salió a relucir en los debates televisados de los últimos días y ha reaparecido en las últimas horas con motivo de las presuntas comisiones ilegales o irregulares del aún embajador de España en la India, Gustado de Arístegui y de su socio en distintas operaciones Pedro Gómez de la Serna, que hasta hace era uno de los candidatos del PP en estas elecciones por Segovia.

Para completar el escenario están los escándalos de gastos tremendos descubiertos en Telemadrid y ahora del ex jefe de los informativos de la televisión de Castilla La Mancha en el tiempo pasado de Dolores de Cospedal, Nacho Villa, con unos asombrosos gastos de representación de mas de 130.000 euros y la contratación en Hong Kong de una amiga como corresponsal en Asía de la televisión manchega, con la que habló casi a diario durante meses, lo que no se entiende bien como tampoco se entiende la necesidad de un corresponsal en Asia ¡a 12.000 euros al mes! de sueldo, para una televisión manchega.

Y a la espera estamos que nos explique Cospedal el alcance de estos episodios lamentables si es que la secretaria general del PP, que está tocada por ellos –como por los de Bárcenas-, se atreve a decir algo al respecto que no sea repudiar los hechos de los que tiene una clara y directa responsabilidad política. Y veremos si de todo ello no acaba derivándose una responsabilidad penal.

La corrupción ha estado hasta ahora un tanto sumergida dentro de la campaña electoral, aunque si afloró en los debates, como reaparecerá en el encuentro cara a cara del próximo lunes entre Rajoy y Sánchez. Pero ahora con motivo de estos últimos escándalos volvió a ocupar los primeros planos de la actualidad y en todos ellos relativos a personas con responsabilidades públicas y relacionados con el PP.

Estamos sin duda ante un mal endémico de la política de este país que afecta a casi todos los partidos políticos y especialmente a los que mas años han estado ubicados en centros de poder, PP, PSOE y CiU. Y cabe imaginar que, a pesar de lo que han destapados hasta ahora los medios de comunicación, aún queda mucho mas por salir.

Y es cierto que se han tomado decisiones legislativas para mejorar el control de la vida pública sobre la corrupción pero queda mucho por hacer, empezando por la independencia del Poder Judicial y del Fiscal General del Estado, que por lo que llevamos visto no acaban de actuar con la contundencia que estos casos requieren.

Ahí esta, por ejemplo, el sorprendente caso de los Pujol con cuentas opacas en el extranjero, y sobre los que no se han tomado medidas cautelares ante el riesgo claro de manipulación y ocultación de su irregular e inmensa fortuna. ¿Por qué? Eso solo lo sabe Rajoy y parte de su Gobierno y cabe imaginar que por motivos políticos ajenos a la legalidad que en Cataluña se violenta con suma facilidad.

En todo caso, todo el mundo sabe que la corrupción ha sido el motivo por el que Rajoy rechazó participar en los debates ‘a tres’ y ‘a cuatro’ con el resto de los primeros candidatos a presidir el gobierno del país, Sánchez, Rivera e Iglesias. Aunque ahora se verá la cara con Sánchez. Pero ahí Rajoy podrá replicar los ataques del dirigente socialista con el recordatorio de los casos de los ERE de Andalucía relativos a fondos del paro y de la formación profesional –por cientos de millones-, lo que sin duda tiene un especial agravante frente a otras golferías del PP.

Y a no perder de vista que, en el caso de los ERE, están afectados por el momento y como imputado, los ex presidentes de Andalucía, Chaves y Griñán, los que además han sido presidentes del PSOE. Aunque el PP no les va a la zaga en lo que se refiere a la doble y oculta contabilidad de Bárcenas y del PP porque todo eso afecta a los últimos presidentes del Gobierno y del PP, Aznar y Rajoy. Y a no perder de vista a algunos otros dirigentes autonómicos como Matas, Camps, Fabra, Granados, o el mismísimo Rodrigo Rato, que están imputados o que han pasado o están en la prisión.

Y ¿de verdad los ciudadanos no van a castigar en las urnas todo esto de la corrupción del bipartidismo nacional? Parece que algo sí, pero da la impresión que no tanto como se merecen y cabría esperar.

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