Albert Rivera, el nuevo Peter Pan

Ahora que la NASA acaba de anunciar que en Marte hay agua líquida es el momento de plantearse la oportunidad de ir al planeta rojo huyendo de los disparates en cadena que están protagonizando la gran mayoría de los líderes políticos de este país. Incluso los de otras latitudes del Planeta Azul que está a punto de saltar por los aires por causa de las emisiones trucadas de CO2 de Volkswagen, o de meterse en una III Guerra Mundial.

Dicen los científicos americanos que, si se confirmara la existencia de agua líquida -masas de hielo se habían detectado hace años- podrían aparecer señales de vida en la superficie del ese planeta. O debajo de su corteza donde se han detectado restos de sales tras el paso del agua oriunda de unos presuntos ríos subterráneos donde a buen seguro navegan o se bañan unos duendecillos encantadores, ¡los marcianos!

Los que a lo mejor se parecen al Pequeño Príncipe de Saint-Exupery que se le apareció al aviador francés en el desierto del Sáhara y le pidió que le dibujara un corderito. Desde luego los marcianitos no son altos, barbudos y con el pelo pintado, como Rajoy, ni tienen un cabezón lleno de serrín como Artur Mas, ni una panza como Junqueras, o una coleta como Iglesias y tampoco son tal guaperas como Pedro Sánchez.

En todo caso podrían ser unos duendecillos sonrientes como Albert Rivera que se ha convertido en el invencible Peter Pan de la política de este país llamado España o de Nunca Jamás que, en compañía de Inés Arrimadas, en el papel de Wendy, ha derrotado en Cataluña al pérfido Capitán Garfio.

Rivera ha sido el triunfador de la noche electoral catalana en la que Mas firmó -a él le gusta mucho lo de firmar con solemnidad decretos y convocatorias electorales de todo orden- su acta de defunción política y la de su partido Convergencia. El que va camino de desaparecer como representante de la burguesía nacionalista catalana, ahora que en CDC mandan los políticos en camiseta de la CUP que son anti sistemas, anti capitalistas, anti europeos, anti españoles, anti Artur Mas, y les falta el canto de un euro –también son anti Euro- para declararse anti Barça, sobre todo ahora que Mascherano se ha sumado a la lista del fraude a la Hacienda pública donde ya figuran Messi, Neymar y los Pujol.

Dicen que el domingo por la noche una Luna grande y redonda se puso roja como una hermosa manzana sobre el cielo catalán. Pero más rojo es el planeta Marte que a buen seguro oculta bajo su aparente desierto de polvo y arena una civilización avanzada, moderna y pacífica donde la generosidad y la solidaridad son dones naturales que adornan a los duendecillos del planeta. Los que algunas veces viajan por el espacio, bien con aspecto infantil como el Pequeño Príncipe de Exupery, bien como ese gran atleta volador que era Superman.

O incluso los marcianitos se disfrazan de Hobbies, como Frodo, y puede que también de Alicia en el País de la Maravillas, de la Abeja Maya o de Heidi que posiblemente llegó a los Alpes a bordo de una nave espacial que la dejó en la montaña para que hiciera compañía a un abuelito que estaba demasiado solo en esas montañas.

Porque todos estos personajes de la ficción han tenido que llegar a este inhóspito y hermoso Planeta Tierra de otro lugar, porque aquí nadie se puede imaginar héroes pequeños o gigantes a imagen y semejanza de los terrícolas entre los que resulta muy difícil encontrar, y máxime en la política, personas de especial y encantadora valía. Por eso muchos de estos mágicos personajes de la ficción infantil o de los comic saben volar o desaparecen con facilidad, o se dan a la fuga como Aladino en una alfombra mágica huyendo de los 40 ladrones de Alí Babá.

La Tierra no tiene arreglo, al menos por unos cuantos años venideros, y de ahí la importancia de la noticia de agua líquida de Marte que más de uno en estos lares querría embotellar cual bálsamo de Fierabrás. Y preguntamos antes de que Aznar regrese -que está al caer- a la política nacional: ¿cuánto cuesta un pasaje para Marte? No se sabe pero seguro que ya hay lista de espera para los que deseen viajar. Mientras tanto vamos a ver como vuela por el cielo de España, camino de los comicios generales, Albert Rivera nuestro nuevo Peter Pan.