Montoro compra votos como Romanones

Dice la leyenda que, en comicios legislativos de finales del siglo XIX y en la circunscripción de Guadalajara ,el Conde de Romanones y Maura se disputaban los votos sobre la base de un compra manifiesta de los votantes del lugar. Romanones, se cuenta, ofrecía 2 pesetas por cada sufragio y Maura subió la apuesta a 3 pesetas. Pero, hete aquí, que el Conde contraatacó diciendo a los votantes: dame las 3 pesetas que te ha dado Maura y yo te daré 5 (un duro), de manera que a Romanones cada voto solo le volvía a costar 2 pesetas.

Pues bien esta vieja argucia de ‘trilero’ compra votos es la que ahora practica el ministro Montoro con la bajada anticipadas de impuestos del IRPF para el segundo semestre de 2015, y la subida de un 1% del sueldo de los funcionarios de todo el país, devolución incluida de la paga extraordinaria que les quitó años atrás. O sea, que Montoro no solo no les devuelve todo lo que han perdido los funcionarios con este gobierno del PP sino que ofreciéndoles parte de los que a ellos les fue sustraído años atrás el ministro de Hacienda pretende presentarse a los funcionarios/votantes como un generoso benefactor.

Cara le va a salir a Montoro (y a Rajoy) esta compra de votos porque los funcionarios de turno y los ciudadanos a granel no ven en todos los regalos, de los que presume el Gobierno, ninguna novedad sino solo la recuperación de una parte de todo lo que se les quitó en impuestos y salarios, y todavía les queda mucho mas por recuperar. Pero Montoro hace como si les subiera un sueldo que está en valor real, intereses de lo perdido e inflación, mucho peor de lo que estaba cuando Rajoy llegó al poder.

Pero este Gobierno piensa que los ciudadanos son tontos y no saben sumar. Y además en la Moncloa no entienden que estos gestos y todos los anuncios a futuro de la bonanza económica -que se dice que viene- no impresiona nada a los votantes, como lo prueban las encuestas que no paran de salir. Entre otras cosas, porque Rajoy no terminará esta su legislatura de manera que los ciudadanos puedan decir que ellos, en su vida profesional, familiar y personal están mucho mejor que cuando el PP llegó al poder en diciembre de 2011.

Están peor, o mucho peor por mas que, y ello parece cierto, el país esté en línea de crecimiento y cierta recuperación. Pero sobre todo de los bancos y grandes empresas- ahí están los datos del primer semestre-, aunque la anunciada mejora no acaba de llegar a la economía de las pequeñas empresas y la vida familiar.

Pero Montoro es así. Le da mas dinero a Cataluña para tapar la boca a Artur Mas, de cara a las elecciones catalanas del 27-N, y mejora algo a los funcionarios a ver si con ello y la promesa de que todo ira a mucho mejor les compran su voto. Pero esa no es la música que suena en toda España sino mas bien la de ‘el cambio’ político. Y ahí Montoro y Rajoy son dos ‘viejas guardias’ del PP que llevan muchos años y años subidos en los coches oficiales, lo que parece que pronto se va a acabar.

Además con tan generosos ‘regalos’ ya nos dirá Montoro ¿como piensa cumplir el objetivo de déficit del 4,2 % impuesto por la UE a España para el año 2015? De eso ya no se habla porque a Rajoy le da igual. Si pierde las elecciones ese será un problema de Pedro Sánchez y si las gana dirá que ese incumplimiento es el peaje que tuvo que pagar para renovar el poder. O sea electoralismo puro, populismo monetario, o vaya usted a saber.

Total que día de estos veremos a Cospedal tirando billetes de 500 euros -alguno habrá dejado Bárcenas por allí- desde el balcón electoral de Génova 13, la sede nacional del PP. Pero mucho nos tememos que ya es demasiado tarde para rectificar. Que ni por esas ganarán con cierta comodidad las elecciones que están al llegar. Y dice el refrán: ‘aunque la mona se vista de seda, mona se queda’. O sea que en este caso cabe imaginar que los votantes de Guadalajara que recibieron un duro del Conde de Romanones luego votaron a Maura. Y el señor Conde quedó como cuando perdió la votación en la Real Academia de la Lengua en la que muchos académicos le prometieron su voto y luego no obtuvo ni uno solo a su favor y exclamó: ¡joder que tropa! Que puede que sea lo que en la noche electoral diga Rajoy.