La venta de Financial Times

El Grupo Pearson ha vendido el prestigioso diario económico Financial Times (FT) al Grupo mediático japonés Nikkei, por la bonita cifra de 1.200 millones de euros (el Grupo Prisa español debe casi 3.000), lo que a mas de un editor del periodismo impreso de todo el mundo le habrá puesto los pelos de punta porque, como diría el oráculo indiano: ‘si así está el caminito, como estará el pueblito’.

O sea, si uno de los diarios mas influyentes y mas rentables del mundo se vende a los mandarines del Oriente lejano es por algo mas que para dar un pelotazo y ganar un buen dinero. La impresión que circula en los ambientes de la City londinense es que en Pearson le han visto las orejas negras al lobo negro de papel, y se ha querido adelantar a los acontecimientos.

Y de paso para prepararse para el tiempo nuevo de la actualidad que indiscutiblemente pasa por Internet. nuevos soportes digitales e innovadores canales de distribución de noticias que nadie está hoy en condiciones de adivinar. Y sobre todo para integrarse en un Grupo de los llamados ‘global’ que son los que parecen estar mejor preparados para competir en el ámbito de la información especializada y general.

Lo que nos retrotrae a otra noticia no lejana en el tiempo que pilló por sorpresa al mundo de la información cuando se supo que Amazon había comprado The Washington Post. Lo que, para algunos, fue toda una sorpresa y un golpe de mano de la gran empresa de Internet para posicionarse ante el poder político de Washington como un lobby mas -Google parece estar en la misma línea- en la defensa de sus intereses y en el empeño de influir en los legisladores americanos que se ocupan de normativas que afectan a los principales habitantes de la Red.

Pero puede que, además de la influencia política, Amazon sobre la base del Post esté investigando un nuevo modelo de gestión para todos los contenidos de actualidad en relación con su importante fondo editorial y documental. Porque si algo está claro en el tiempo de transformación mediática en el que vivimos es que no hay ni habrá un nuevo modelo estable en muchos años, como lo han sido –y todavía lo son- los medios impresos sino que en poco tiempo vamos a entrar (ya estamos cerca) en un modelo de transformación y evolución permanente.

La cuestión que se plantea, una y otra vez, es la de ¿cómo será el diario o el periodismo del futuro? Pero a esa pregunta no hay nadie capaz de dar una respuesta certera porque la innovación tecnológica circula a tan gran velocidad que nadie estará en condiciones de adivinar lo que está por llegar.

Además si alguien tiene una idea concreta o la mágica solución sobre todo ello a buen seguro que no la piensa desvelar hasta que la tenga en marcha. De ahí que el secretismo y la sorpresa van a ser en todo esto piezas maestras de la gran batalla de la información y de la influencia que se acaba de iniciar. La venta de FT es toda una señal.