Mariano, el monstruo del lago Meis

Escocia tiene a su monstruo encantador Nessie navegando por las noches y asomando la cabeza y su estirado cogote por la superficie del lago Ness. Y en España ya tenemos a Meisi, es decir a Mariano Rajoy sacando la cabeza sobre las aguas cristalinas del rio Umia, convertido en piscina natural a su paso por Meis, el pueblo pontevedrés en el que pasa sus vacaciones veraniegas el presidente del Gobierno y del PP.

El monstruo del lago Ness continúa siendo un misterio sin resolver porque se resiste a ser avistado y hay personas que llevan años en el empeño. Mientras que Mariano, el monstruo del lago Meis, es un caso bien distinto porque se deja ver con su peludo y pálido torso pero no hay manera de averiguar a qué se dedica, qué piensa y menos aún lo que quiere hacer si es que quiere hacer algo.

La mente de Mariano Meis es impenetrable. Por ello desconocemos si es consciente de lo que pasa en España en general y en el PP de manera más particular. De momento a Meisi le acaba de estallar en las manos otro petardo de la corrupción del PP relativo a las tramas Púnicas que no paran de crecer y que ya han tocado al ministro Luis De Guindos de mediador del ‘golfo.com’ de Paco Granados, alias ‘Granizados’.

Lo que sumado a la investigación fiscal que Montoro les está haciendo a Arias Cañete y a García-Margallo, deja al equipo de Rajoy en capilla. Y eso que no sabemos si Cospedal desapareció de ‘motu propio’, se ha fugado con Pablo Iglesias a la grupa de un caballo cartujano, o ha sido raptada por la banda de ‘la mano negra’, próxima a Bárcenas, que es la que mece la cuna del PP al anochecer. En realidad, Raúl del Pozo está loco por Rosalía, y Bárcenas está loco por Cospedal.

Pero regresemos a Granizados porque lo que va saliendo de las Púnicas solo es, como dicen los cursis, ‘la punta del iceberg’. Porque el grueso de la investigación está por debajo del nivel del agua más bien gélida en la que nada, y de momento flota, el monstruo del lago Meis, Meisi o Mariano para sus amigos.

Debajo del agua hay mucho más y a la espera estamos que Granados cumpla sus amenazas y tire de la manta de la Comunidad de Madrid. Donde han vuelto a salir los Villar Mir de la mano del ‘amoroso’ Javier López Madrid, el yernísimo e íntimo de Granados e Ignacio González, el Chino Glez. de la coleta blanca, con los que OHL la montaron parda a propósito del tren de Navalcarnero. El que ahora no quieren construir -están tiesos, o dándose a la fuga por doquier-, después de las idas y venidas al Canal de Isabel II, en los tiempos de inefable Ildefonso de Miguel y el Chino Glez. Parece que hay una grabación que pondrá los pelos de punta a más de uno.

Menudo lío lo del tren con el que unos pájaros de altos vuelos querían poner transporte público para el aeropuerto de El Álamo, donde otros pájaros de cuenta ya se habían posicionado para forrarse el riñón con los avioncitos privados y públicos. Cuidado con OHL y vamos a ver si dimite de la presidencia y todos sus cargos Juan Miguel Villar Mir y da paso a su hijo Juan, que ya se encargará de ponerle ruedas al cuñado que es un peligro elevado a la enésima potencia -está en lo de Bankia hasta el cogote-, y no tiene solución por más que mamá Silvia los lleve a rezar a la capilla de esa torre de Babel -torres más altas cayeron- que se mueve demasiado, y desde donde Josep Piqué no sabe si saltar al vacío o si esperar a ver qué ocurre, porque el desenlace está al caer.

Mariano Meis no sale de su asombro porque el escándalo de la nuevas y españolas ‘guerras Púnicas’ está estallando de manera paulatina en las vísperas de las elecciones que se aproximan, primero en Cataluña y semanas o meses después en toda España.

Eso sí, a Mariano Meis lo de las Púnicas le afecta mucho menos que lo de Bárcenas que es el gran tiburón blanco de los mares de España que ya veremos si un día de estos, tal y como amenaza, se atreve a navegar por las aguas dulces del rio Umia y llega al mismísimo lago Meis donde Rajoy echa unas brazadas como si nada de lo que pasa en España fuera con él.

Eso parece, aunque la procesión va por dentro y tiene de los nervios a todo el PP. Sobre todo si crece el asunto de De Guindos, quien fuera el hombre de Rodrigo Rato y Lehman Brothers en Madrid, y el candidato español a la Presidencia del Eurogrupo que no logró. O sea, a Mariano, nuestro Meisi, le crecen los enanos por doquier. Por eso se ha dado un chapuzón en el agua cristalina del Umia para refrescarse las ideas a ver si se le ocurre algo nuevo con lo que reactivar al Gobierno y al PP.