Saza y otros artistas del palco y de Dakar

Se ha muerto José Sazatornil un actor genial, el cómico irrepetible que tocó el cielo de la gloria en la obra cumbre de José Luis García Berlanga ‘La escopeta nacional’ donde Saza se lució en la interpretación de aquel industrial catalán Jaume Canivell que, en tiempos de Franco, practicaba el tráfico de influencias políticas para vender en Madrid sus ‘porteros sutomáticos’ durante las grandes cacerías de entonces. Lo que ahora sería el palco de Real Madrid de Florentino Pérez.

De aquella España a la actual hay todo un abismo pero los guionistas de entonces -como los magos cine negro del Hollywood dorado- que retrataban, a contrapelo de la censura, el país de su tiempo no tienen nada que envidiar y si mucho que enseñar a los de está España. En la que a Berlanga le habrían estallado en su ingenio miles de historias para retratar en el moderno ‘callejón del gato’ de los espejos cóncavos y convexos las peculiaridades y personajes del tiempo desquiciado en el que nos ha tocado vivir.

La sola irrupción de Podemos en las instituciones -‘La coleta nacional’- o la corrupción a granel de los grandes partidos, mas los nuevos taifas autonómicos habrían dado pie a Berlanga para muchas más comedias de éxito seguro, en línea con lo que fue ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, del mejor Pedro Almodóvar, o más recientemente y con la mayor sencillez ‘Ocho apellidos vascos’.

Saza se lo habría pasado bomba en el papel de un político corrupto, de un perroflauta del 15-M, de un nacionalista abanderado, de un rico con millones opacos en la asesoría suiza de Fasana, o de un constructor de los que se enseñorean y hacen negocios en el palco del Madrid. Por cierto, bonito va el gran pelota y marqués Juan Miguel Villar Mir con sus escándalos en México, su nueva imputación en Palma de Mallorca, su aparición en el proceso del caso Gürtel, el espectáculo amoroso de su yerno Javier López Madrid, la deuda por los nubes, las torres por el suelo y las acciones de OHL en picado.

Y que se anden con ojo los Albertos (y los Cortina) y su inefable asesor Blanco Balín en lo de su banco de Dakar, porque circula por Madrid un informe que ha despertado preocupación y especial interés en medios diplomáticos de Francia y España, lo que no tardará en llegar a Senegal por causa de los antecedentes variados de algunos de los encartados.

Entre los que figura el gran ‘cazador blanco’ Blas Herrero, el lechero de Kiss FM, que a estas alturas se nos quiere hacer banquero en el país de ‘La negritud’ que con arte describió el conde de Puñoenrostro’, Luis María Anson, en un hermoso libro que todos ellos deberían leer.

No vaya a ser que un día de estos todos ellos acaben dentro de una olla hirviendo, llena de papas y cebolla, antes que empiece la danza ritual del sacrificio, como el preámbulo del gran festín. Antes incluso de que el hechicero de la tribu les solicite su última voluntad para elegir entre ser cocinados como facocheros en pepitoria, o recibir un poquito de ‘makoki’ a manos del mas fornido guerrero de los caníbales del Mau Mau, que todavía hacen sus temibles incursiones por esos parajes de África donde cualquier cosa puede ocurrir.

Este país, España, está enloquecido y a la espera andamos que vuelvan, como por arte de magia, Saza, López Vázquez y Berlanga para llevarnos al cine y hacernos sonreír en vez de llorar a la sombra de las sabinas de este país ahora dejado de la mano de Dios y de nuestros gobernantes y dirigentes políticos, que no saben a dónde van ni a dónde nos llevan lo que nos mantiene en la incertidumbre de la que alguna vez habrá que salir.