Revilla canta de plano

No sabemos si acudió al Palacio de la Zarzuela en taxi o en bicicleta, pero ya sabemos lo que piensa y dice en privado el Rey Felipe VI a propósito del desafío de Artur Mas: que es ‘irreconducible’.  Es decir, que no hay marcha atrás y que como declaró hace pocos días va ‘a por todas’. Revilla se ha ido de la lengua y cantó de plano ante los medios de comunicación con su coloquial estilo y fama de Pepito Grillo de la política nacional que le ha valido un nuevo mandato en la presidencia de Cantabria, tras un paréntesis del PP.

Este hombre de pequeña estatura, que contrasta con la altura del Rey, se ha convertido en el Astérix de Cantabria sobre la base de la pócima mágica de anchoas de Santoña que le dan una fuerza sobrenatural para repartir mandobles a diestro y siniestro. Especialmente a las legiones del Madrid imperial, y otros señores feudales como el susodicho Artur Mas al que ha amenazado con el desvío del curso del Ebro en el caso de lanzarse por el precipicio de la anunciada secesión.

El cante de Revilla tampoco descubre nada nuevo porque ya sabíamos que Mas no tiene escapatoria ni posible marcha atrás. Y está inmerso en su propia trampa de la que pretende salir airoso provocando un gran revuelo nacional, o fracasado si no consigue sus objetivos de ganar las elecciones para declarar la independencia de Cataluña.

Ahora bien, lo que nos gustaría saber es qué piensa el Rey Felipe VI sobre el posible adelanto electoral de las elecciones generales para hacerlas coincidir con la catalanas, embarrando el proceso de Mas en vez de correr el riesgo de un enfrentamiento político e institucional que tendría las más graves consecuencias para todos.

Desde el Gobierno y  el PP se dice que no habrá adelanto electoral y que tienen todo preparado para actuar en Cataluña en el caso de que se viole la legalidad. Y es, para dotarse de los poderes necesarios, para lo que se acaba de aprobar en el Congreso de los Diputados la Ley sobre Seguridad Nacional que ofrece al Gobierno de España más poderes  para intervenir la administración catalana en caso de necesidad. Lo que los nacionalistas han denunciado como un ‘ataque a la soberanía’, lo que no es verdad porque se trata de todo lo contrario. De normas para la defensa de la soberanía nacional que reside en todo el pueblo español y no solo en el vasco o en el catalán.

Pero dicho esto tenemos que insistir en la oportunidad del adelanto de las elecciones generales para hacerlas coincidir con las catalanas, dado que es mejor prevenir que lamentar. Y en todo caso mucho mas seguro y la réplica que merecen estos nacionalistas que se creen tan listos y a los que alguna vez convendría aplicarles su propia medicina.

Pero ya sabemos que a Rajoy el valor se le supone y miedo da que se tenga que enfrentar a una situación de ruptura en Cataluña. La otra vez cuando la Consulta del 9N el presidente español, que entonces también dijo estar preparado para actuar no se movió. Dio un paso al frente al recurrir la Consulta al Tribunal Constitucional, y otro atrás al no incluir en el recurso la petición expresa de suspensión cautelar de la Consulta, mientras se pronunciaba el TC. Lo que fue una manera encubierta (la llamada ‘respuesta proporcional’) de permitir aquel acto ilegal con el que Rajoy, su Gobierno y estrategas pensaron que se acabaría de una vez por todas la pesadilla de Artur Mas, y se volvieron a equivocar.

Ahora las cosas han ido más lejos y lo normal sería que Rajoy hiciera coincidir las elecciones catalanas y generales. Pero salvo una sorpresa de última hora no lo hará. Y no por interés de España sino por el suyo personal porque teme que el resultado de las generales sea malo para el PP y especialmente para él porque los posibles aliados del PP en una futura coalición pondrían como primera condición que el presidente del nuevo gobierno no fuera Rajoy.

En todo caso en unas pocas semanas vamos a conocer el calendario de la cita catalana y si le imita Rajoy desde Madrid. Si le tocara a Revilla el tomar esa decisión el cántabro no lo iba a dudar. Pero el gallego es otro cantar.