Zafarrancho de combate en los medios

No están las tropas de los distintos ejércitos políticos y mediáticos en formación de combate para la gran batalla del otoño, y ya suenan los primeros cañonazos entre los políticos de turno y entre los medios de comunicación donde los editores, unos de profesión y otros por afición, también han iniciado algunas escaramuzas con la peor intención. De pronto y sin respetar la tregua del verano ha empezado el tiroteo como si algún corneta borracho hubiera tocado zafarrancho de combate sin esperar las órdenes del mando superior.

Es verdad que los nervios están a flor de piel y que las cuentas no le salen bien a nadie, empezando por el Gobierno de la nación. Como es cierto que un enloquecido Artur Mas ha lanzado su caballería antes de tiempo -como Napoleón en Waterloo - y se puede llevar una enorme sorpresa cuando Wellington mueva sus tropas y avance la caballería prusiana. Pero es cierto que el Campo de Marte mediático y político que se abre el 27-S en las elecciones plebiscitarias e independentistas de Cataluña dejará muchos cadáveres a lo largo del otoño electoral.

Y hablamos de escaramuzas iniciales entre políticos y editores porque, por ejemplo, algunos en Onda Cero y en la SER se han puesto de los nervios porque TVE ha entrevistado a Carlos Herrara en relación con su nuevo liderazgo al frente de las mañanas de los COPE, lo que sin la menor duda es una noticia de interés nacional. De ahí que los ataques de El País o de Antena 3 TV (Mauricio Carlotti, el que tanto debería de aprender a Mauricio Casals) contra TVE para denunciar trato de favor a Carlos Herrera no tengan pies ni cabeza.

En realidad solo muestran el miedo de Onda Cero y la SER al despegue mañanero de Herrera en la COPE a quien, justo es decirlo, no le hace falta mucha propaganda para hacerse notar. Querido Carlos, ‘ladran, luego cabalgas’.

En la gran prensa de papel nacional también corren rumores de ceses, fusiones y sobresaltos -¿a qué juega el Petiso Vargas desde AENA?- tal y como ocurría en tiempos de ‘Los Soprano’ cuando el ABC de Vargas intentó, sin éxito, desmantelar La Razón, mientras que ahora el ABC de Luis Enríquez - a quien le falta un hervor de cortesía y educación - se va del coro al caño y del caño a coro, con las presuntas conspiraciones en contra del rey Felipe VI que se han sacado de la manga y que muy flaco servicio le hacen a la Corona de la que vienen a decir -creando alarmas donde no las hay- que está en peligro. Más en peligro vemos a Enríquez a nada que Santi Bergareche de un puñetazo sobre la mesa de Vocento y acabe con el guirigay de las familias, en pos de un mejor periodismo y una mejor gestión.

De los italianos de Unedisa se sabe bien poco de un tiempo a esta parte, pero conocido es el dicho militar transalpino de: ‘Soldado que huye sirve para otra guerra’. Y veremos si se reanudan las conversaciones para un acercamiento del ABC de Vocento con El Mundo de Unedisa, lo que viene de lejos y aparece y desaparece sobre la superficie marina como lo hacía Moby Dick antes de hundir El Pequod con un tremendo y certero coletazo mientras lucía en su plateado lomo al arponero Y capitán Acab del que Pedro J. , ‘por su bravura el temido’ - que decía el poeta-, tomó el oficio para encabezar su artículo dominical.

Precisamente para hacerle la pelota al arponero Pedro J., a ver si con ello se acuerda de él en sus oraciones y nuevos proyectos, el que fuera Consejero Delegado de Unedisa Alfonso de Salas, desde su web de El Economista, ha vuelto a meter el dedo en el ojo de Antonio Fernández Galiano - y no es la primera vez ni será la última-, el actual presidente de la Compañía editora de El Mundo, Marca y Expansión. Y lo hizo De Salas con mal estilo y peor intención buscando la paja en cuentas de su antigua casa en vez de mirar la gigantesca viga de su propia ruina. En el fondo están los celos y el superior dominio de Expansión en el ámbito de la información económica, a pesar de los esfuerzos de El Economista y Cinco Días, que no logran pasar al umbral de la buena rentabilidad.

Eso sí, los que siguen causando asombro son los del Grupo Prisa con su deuda descomunal de los 3.000 millones de vellón, que no se la salta un gitano y que renuevan de la mano de Cebrián -¡un genio!- con una pasmosa facilidad. Lo que sería impensable en cualquiera de los países de Occidente, si no fuera porque El País ahora se ha convertido, como por arte de magia, en el diario gubernamental del PP. Cosas que pasan y son nada en comparación con las que, a la vuelta del verano, pasarán.