Doña Meona

Lo que nos faltaba. La alcaldesa de Barcelona acaba de fichar como responsable de comunicación del ayuntamiento barcelonés a la auto llamada ‘actriz post-porno’ Águeda Bañón, de la que ya circulan fotos por la red de internet meándose alegremente en la Gran Vía de Murcia. Imagínense ustedes la piscina que esta artista del muelle flojo podría haber improvisado en el ascensor donde quedaron encerrados Pablo Iglesias y Ada Colau hace pocos días.

Ahora que se acaba el ‘caloret’ de Rita Barberá y que el Sáhara no envía sus vientos infernales, resulta que en Barcelona la Colau va a tener que reforzar la división de mangueros regantes -los que adornaban el baile de Antonio Gades en los Tarantos- para limpiar los pises post-porno de sus más afines colaboradores.

La colección de frikis, provocadores e insultadores que en estos días están apareciendo en las instituciones renovadas el 24-M, oriundos de las listas de Podemos y sus aliados, no cesa de crecer ante el asombro y el pavor de la ciudadanía. Y de muchos de los votantes de Podemos y de sus aliados afines, porque está claro que en las listas que se hicieron no entraron quienes debieron entrar. Y se colaron o se colocaron a una partida de locos, o de listos, que habían dejado huella de su verdadera identidad en las redes sociales donde todavía hay mucho por aflorar.

Por eso se entiende que Pablo Iglesias, que empieza a descubrir a sus colegas, ahora no quiera unas primarias abiertas a toda la militancia de Podemos sino que prefiere un ‘corralito’ solo para él. No vaya a ser que de pronto aparezca un súper friki meándose en la pared del Congreso de los Diputados y se coloque a la cabeza del cartel como el candidato de Podemos a la presidencia del Gobierno de España.

O sea, el nepotismo del 15-M ya tiene colocados a primos, cuñados, novios, novias, amantes, sobrinos, tíos y abuelos, por aquí y por allá. Y ahora se están colocando a los amiguetes de grandes festejos como la tal Bañón, que bien merecería un baño, vistas sus habilidades poco limpias y falta de respeto a la ciudadanía. Lo que ella considera una expresión artística de no se sabe qué, salvo que pretenda erigirse en madrina post-porno del Manneken Pis de Bruselas, la escultura de ese niño encantador.

Esto no es esto, que dijo el filósofo español. Y menos aún el cambio que de buena fe esperaban muchos ciudadanos y desamparados de este país que tanto necesita de la ejemplaridad. Y allá los barceloneses y la imagen de la ciudad condal en todo el mundo si las cosas siguen tal y como van por allí, o como ya han empezado por ciertas concejalías de Madrid.

Es verdad que en eso que llaman ‘la casta’, desde Podemos y su entorno, existen casos, corrupciones, y abusos de una mayor responsabilidad. Precisamente por ello, se están produciendo estos cambios en la política y en las instituciones. Pero estos malos ejemplos de modos y maneras indecentes son, por pequeños o colaterales que parezcan a sus jefes y dirigentes políticos, una pésima manera de comenzar. Y, en lo que a este caso se refiere, algo impropio de una izquierda que decía necesitar una legión de escobas para limpiar. Empezando, imaginamos, por lo que esta Doña Meona ha logrado ensuciar.