La bandera española no le gusta al PSC

Está claro que en España, se reconozca o no, seguimos teniendo un problema, aunque en sectores hoy minoritarios, con la bandera roja y gualda a pesar que fue asumida por todos -el PCE incluido- al inicio de la transición. Algo parecido, o puede que peor, ocurre con el himno nacional, que además no tiene letra y provoca los cánticos del ‘lo, lo’.

Nada que ver con lo que ocurre con otras grandes naciones como los Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o Francia. Pero los españoles, que todavía no hemos cerrado la herida de la Guerra Civil, somos así y no tenemos una foto mágica como aquella de la bandera americana que los marines de los Estados Unidos izaron en una colina de Iwo Jima en la segunda guerra mundial, y que dio pie a la excelente película que Clint Eastwood dirigió bajo el título de ‘Banderas de nuestro padres’.

Y decimos esto porque está bien que Pedro Sánchez se arrope con la bandera de España -que no incluye al PSC en Cataluña- y proclame un ‘patriotismo cívico’ y un ‘cambio seguro'. Su puesta en escena para presentarse como candidato a la presidencia del Gobierno, imitando a Barak Obama ha resultado un éxito, visto el impacto que ha tenido en los medios de comunicación y en su propio partido.

Naturalmente, a quien no ha gustado el uso de la bandera de España por Sánchez ha sido a Rajoy, que a lo mejor pensaba que la enseña nacional era una exclusividad del PP. Y no perdió tiempo Rajoy -en su nueva función de portavoz y líder absoluto del PP- para recordar a Sánchez sus pactos de gobierno locales y autonómicos con lo que el PP llama el arco extremista y radical de la izquierda.

Un discurso el de los ‘pactos malos del PSOE’ que, a fuer de reiterado, empieza a flaquear y perder su capacidad de impacto en la sociedad. Salvo que los disparates que emerjan de los compañeros de pactos de Sánchez -como los tuits de algunos concejales de Carmena- alcancen cotas de alto voltaje, lo que pondría en evidencia al PSOE en general y a su ‘abanderado’ y candidato presidencial en particular.

Habrá que esperar, pues, a ver qué sale de todo ello, como vamos a ver si en los nuevos territorios pactados empiezan a salir más escándalos del PP, una vez que se registren los cajones de los anteriores gobiernos ‘populares’. De todo puede salir en esos famosos nuevos gobiernos.

Sin embargo hay un trozo de la bandera de España que lució Sánchez, en el estrado a la americana del Circo Price de Madrid, que no está ni mucho menos claro. Nos referimos a la parte de la bandera en la que se representa a Cataluña y al PSC. Su secretario general Iceta ha dicho que a él le parece bien que Sánchez utilice la bandera de España, pero ésa no es la cuestión.

La cuestión es que el PSC-PSOE defiende en Cataluña ‘el derecho a la autodeterminación’, lo que de todo punto es inconstitucional y está en contra del posicionamiento nacional del PSOE, que escurre el bulto con su discurso federal. Y añadimos, ¿con qué bandera irá el PSC-PSOE a las elecciones autonómicas y plebiscitarias que ha anunciado Artur Mas para el 27-S? ¿Llevará Sánchez en los mítines catalanes la bandera de España, la senyera o la estelada? Puede que dos de ellas, o las tres.

El discurso del ‘patriotismo cívico’, que antes se decía ‘constitucional’, tiene en el PSOE de Sánchez, con el PSC, el mismo problema que tenía con el de Zapatero y el de Rubalcaba en Cataluña.

Y además todo apunta a que la cuestión no tiene solución y que solo se acabará el día que el PSOE presente sus propias siglas en Cataluña. Lo que no parece que ocurra de aquí a las elecciones generales, porque en esa Comunidad Autónoma hay muchos escaños en juego que pueden ser definitivos para las aspiraciones presidenciales de Pedro Sánchez. De ahí que el uso político que Sánchez hizo de la bandera española le puede provocar, al menos en Cataluña un efecto boomerang.