La política en el Circo Price

Pasen y vean el mayor espectáculo del mundo ha llegado a la capital del Reino de España donde los saltimbanquis tuiteros de Carmena hacen sus cabriolas para atraer la atención del público nacional en este año de continuos y apasionados festejos electorales en el que se dice que va a cambiar la faz política de España. Pasen y vean, en pleno solsticio de verano, en el día más largo, el gran circo de España en sesión continua y de puertas abiertas al conjunto de la sociedad.

No parecía que el escenario del Circo Price de Madrid fuera, desde un punto de vista simbólico, el mejor escenario para que el Comité Federal del PSOE proclamara a su secretario general, Pedro Sánchez, candidato a la presidencia del Gobierno. Pero así ha sido y bajo esa cúpula, donde Pinito del Oro volaba ante el asombro del público de Madrid, Sánchez, el guapo levantador de los pesos, ha colocado una enorme bandera de España para reclamar el ‘patriotismo cívico’ como signo de identidad de su liderazgo y se ha presentado, como si fuera Obama, en compañía de su esposa Begoña, la mujer de rojo -nada de modelo gótico al estilo de los Zapatero-, y de sus dos hijas.

Sánchez, lo dicen las encuestas, mejoró su imagen política y personal, en las elecciones del 24-M donde perdieron 700.000 votos y el PSOE besó el suelo de su peor resultado. Pero tras los pactos, los socialistas han recuperado poder en las autonomías y los ayuntamientos. Y esa nueva plataforma la usará Sánchez como el trampolín de su campaña electoral bajo el lema del ‘cambio seguro’ y la lucha contra el paro y la corrupción que pregonan todos los artistas del circo nacional.

En la pista central el presidente Mariano Rajoy, con su casaca azul de botones dorados, prepara la presentación de su Conferencia o de su Convención, a la americana republicana, de su programa electoral bajo el lema fascinante de: ‘¡Que viene el Coco!, y se come a los niños que duermen poco. Rajoy es fuego y agua, el ‘Terminator’ del PP donde no queda títere con cabeza a su alrededor y el pretendido domador de los tiempos políticos y la recuperación económica prometida.

Acaba de hacer unos cambios estéticos en el número de los enanos del PP que suelen dar volteretas en los debates de la televisión, y tiene a sus ministros y a sus barones mudos y en un ¡ay!, por si se le escapa de su reloj de arena algún granito envenenado y con aspecto de león.

Mariano también hace números de prestidigitación y ha conseguido, como por arte de magia, meter en la mochila de Moragas la campaña electoral que le había birlado del bolso a Cospedal, para que Arriola juegue con ella y a placer en el bunker de la Moncloa, en cuya puerta, como en la del infierno, escrito está el lema de campaña: ‘¡Que viene el Coco!’.

El Coco, el tío del saco, el sacamantecas o el lobo feroz que se comió a la abuelita de Caperucita es Pablo Iglesias. El mismísimo Lucifer que luce coleta en vez de rabo y que acaba de iniciar, con su troupe una gira por España como si fuera el director de ‘La Barraca’ lorquiana, o el Boss de una banda de Rock&Roll. Empeñado Iglesias como está en ocupar la atención del respetable en el flanco zurdo de la pista central del mayor espectáculo del mundo, en versión española.

El cuarto hombre, Albert Rivera anuncia hoy su candidatura a Moncloa, y vuela sin red desde Barcelona hacia Madrid. Mientras desde Cataluña Artur Mas, convertido en el payaso de las bofetadas, dice haber puesto ‘el turbo’ camino no se sabe a dónde e implorando al cielo que Rajoy lance en contra de sus elecciones plebiscitarias toda la maquinaria del Tribunal Constitucional, a ver si se las suspenden aunque solo sea por caridad.

Mas sabe que las elecciones las tiene perdidas y por eso busca la puerta de escape implorando la suspensión de los comicios del 27-S, donde no quiere aparecer en la cabeza del cartel de ahí su desesperado empeño de que otro candidato ocupe su lugar. ‘Entra tu primero que a mí me da la risa’, le decía el ladrón a su compinche a la puerta del Banco cuando voy brillar en la oscuridad el chuzo del celador.

Ha llegado el circo, y ha plantado sus reales en el Price de Madrid. En realidad tiene abiertas sus puertas desde primeros de año y seguirá a la disposición del público hasta primeros de 2016. Pasen y vean, es para todas las edades, niños, tatas y militares a mitad de precio, no se lo vayan a perder.