Rajoy anuncia cambios antes de su despedida

Sí, es verdad, de momento no se va aunque le haría un favor a España y al PP, pero Mariano Rajoy se dispone a efectuar cambios de dirigentes en el Gobierno y en el PP, los que serán probablemente los últimos que van a preceder a su inevitable despedida de la cúpula del poder.

Le ha costado y mucho a Rajoy anunciar cambios en el Gobierno y en el PP, pero no ha tenido más remedio antes de que la llama de la rebelión de sus compañeros se acerque al palacio de la Moncloa. La cosa -como diría él- comenzó el 25-M tras la debacle territorial del PP, motivo que le llevó a comparecer en una rueda de prensa en la que anunció que no haría ningún cambio ni en su Gabinete, ni en su partido.

Y a partir de ahí comenzó la rebelión en el PP. Primero los barones de varias regiones con Juan Vicente Herrera a la cabeza que le dijo a Rajoy lo de ‘mírate al espejo’, luego en Madrid -con la eterna Aguirre- o en Baleares y Valencia. Después se sumaron varios ministros pidiéndole a Rajoy cambios y lanzando críticas a Soraya Sáenz de Santamaría por su mala política de comunicación. Y ahora crece el malestar entre en las bases del PP por parte de los que han perdido sus cargos el 24-M, que son muchos a lo largo y ancho del territorio nacional.

Ahora bien qué es lo que debería o podría cambiar Rajoy. Pues para empezar muchas cosas y muchas personas en el Partido Popular, y ahí incluida a Dolores de Cospedal que debe salir de la secretaria general de la que apenas se ha ocupado, tras sufrir varias derrotas electorales en las europeas, andaluzas y el 24-M, e incluida la suya en La Mancha. Los nombres de Pablo Casado y Alberto Núñez Feijóo circulan como posibles sustitutos de Cospedal.

Luego están las crisis regionales de las agrupaciones del PP en Madrid, Valencia, País Vasco y Cataluña, donde Rajoy podría imponer gestoras presididas, respectivamente, por Cifuentes, González Pons, Alonso y Monserrat.

Finalmente está el Gobierno, donde Rajoy podría nombrar a un nuevo portavoz que sustituya a Sáenz de Santamaría e incluso creando una vicepresidencia política -otra vez suena el nombre de Núñez Feijóo y el de Alfonso Alonso-, para relanzar la acción del Gobierno de aquí a final de la legislatura. Gobierno al que se podría incorporar Cospedal y del que ahora no quiere salir De Guindos porque ve difícil su nominación para presidir el Eurogrupo de la UE.

Vamos a ver si, como muchos se temen, la montaña de Rajoy acaba por parir un ratón, en lugar de provocar un gran cambio político en el PP y en el Gobierno de la nación.

En todo caso los cambios anunciados serán de menor cuantía porque el problema de fondo sigue siendo él, Mariano Rajoy Brey al que el 50 % de sus votantes no quiere que vuelva a ser el candidato a la Presidencia del Gobierno en los comicios generales de fin de año, que dice que no piensa adelantar. El problema es Rajoy por sus responsabilidades en las últimas derrotas electorales, su inmovilismo proverbial y también por su responsabilidad directa o indirecta en los casos de corrupción del PP.

Como los que ahora se reactivan con nuevas derivadas Púnicas en Madrid o con la inminente entrada en prisión de Rafael Blasco, el exconsejero valenciano, que se suma a unas situaciones similares como las de Fabra o Granados, o anteriores como las de Bárcenas.

Rajoy sigue siendo el problema del PP aunque él cree que todavía es la solución. Desde luego lo ocurrido tras el 24-M demuestra que eso no es así y que no logra mayorías absolutas, lo que es muy grave para quien recibe el rechazo del primer partido de la oposición para pactar con el PP. Y peor será si se trata de renovar su presencia en la Presidencia de la nación. Por ello el problema de Rajoy no es el mismo que el del PP, porque el PP necesita, a nivel nacional, un candidato que gane -aunque ya sabemos que no habrá mayorías absolutas- y que pueda pactar. Y ese desde luego no es Rajoy.