Soraya y Cospedal

El diario de cabecera de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría que es el diario El País escribía ayer en su portada que son varios los ministros del Gobierno que no cesan de criticar a la vicepresidenta. A la que, entre otras cosas, culpan de la pésima política de comunicación del Gobierno -que denunció Rajoy el lunes- y de utilizar sus relaciones con los Grupos de Comunicación y el poder económico en su solo beneficio mientras a todos los demás los ponen a escurrir.

Pero hete aquí que Cebrián, que se huele la derrota electoral del PP en las elecciones generales de noviembre, ya ha levantado la veda de Soraya y ayer le mandó un primer aviso a la que en ciertos círculos del PP la llaman ‘el bicho’ por sus malas artes malabares. La cuestión de fondo estriba en que ‘el bicho’, o Soraya , aspira a suceder a Rajoy como también lo desean otros dirigentes del PP como Núñez Feijoo o la propia Esperanza Aguirre que, más que un bicho, es un viejo caimán.

Pero Soraya no tiene mucho arraigo en el PP, ni tampoco está dotada para los discursos políticos sino mas bien tecnocráticos, sin embargo como otros bichos como las luciérnagas, se mueve bien en la oscuridad y en los tejes y manejes bajo cuerda para defenderse y atacar a los demás. Podría decirse que, en muy poco tiempo, aprendió lo peor de la política, aunque ella cree que sigue siendo ‘la niña de Rajoy’ y en consecuencia su heredera.

Ayer Soraya salió en defensa de Cospedal, para preparar su entrada en el Gobierno donde deberá ponerse a las órdenes del ‘bicho’, todo un trágala para la manchega que odia a Soraya. O mejor dicho se odian mutuamente las dos desde el inicio de la legislatura cuando, como escribía don Manuel Martín Ferrand, ‘se tiraban los maridos a la cabeza’. Pero ahora que Rajoy le va a cortar la cabeza a la manchega en el PP, para servirla en bandeja de plata a sus barones a ver si consigue cortar la rebelión a bordo, Soraya le ha tendido una mano a Cospedal y presume que nadie encontrara en ella una sola crítica a la secretaria general.

A Soraya le falto añadir ‘en público’, porque en privado ella, su equipo y los ‘sorayos’ del Gobierno a Dolores de Cospedal la han puesto de vuelta y media. Y la han culpado de todos los males del PP, y en parte con razón porque Cospedal no le ha dado un palo al agua en el partido en todos estos años y solo se ha preocupado de salir mucho en TVE, mientras huía de los periodistas y de los problemas y escándalos del PP, lo suyos incluidos.

En realidad en el PP el único que ha trabajado ha sido Carlos Floriano, y puede que a él ni lo hagan ministro y además también lo metan en  el coche fúnebre que se va a llevar a Cospedal de Génova 13. Donde justo es decirlo Rajoy la dejó en la peor de las evidencias más de una vez rectificando sus decisiones en Andalucía, Madrid y Valencia, cosa que Cospedal aguantó sin rechistar con tal de seguir en el cargo y en televisión, su única obsesión.

Sobre todo para volver a ganar en La Mancha para lo que hizo la trampa del cambio del número de diputados manchegos, una operación que le ha salido mal a Cospedal porque, de haber dejado los que había, Ciudadanos habría entrado en la cámara de Toledo y podía haber apoyado al PP. Ahora será García Page quien con apoyo de Podemos dejará en la oposición a Cospedal. Otro bicho, con marido incorporado, a la que Rajoy quiere cesar y consolar con un ministerio -se habla de Educación en sustitución de Wert, un listo que se ha colocado con su pareja en Paris-, para que Dolores complete su currículum, aunque solo dure cinco meses en el cargo.

O sea, el bicho Soraya y el bicho Cospedal ahora están a partir un piñón y el día menos pensado las vemos con sus maridos cenando en uno de los restaurantes de moda de Madrid para escenificar la reconciliación. Aunque, naturalmente, para que todo esto ocurra hace falta que Rajoy se decida a poner en marcha los cambios antes de que se le rompa el Gobierno y el PP. Cambios que al presidente le provocan pereza, de manera que a lo mejor deja todo en una faena de aliño, o de mínimos movimientos que es lo que le suele gustar.

Sin embargo esta vez Rajoy se puede quedar corto, porque el clamor no cesa en el PP y porque sabe que muchos de los que braman van a por él y no se van a contentar con la cabeza chata de Cospedal. Quieren mucho mas, puede que también la de Soraya, y la de Soria, y la de Montoro y algunos más. Pero el presidente es como es y ayer pasó un mal día con la noticia del juicio que se inicia sobre los papeles de sus tesoreros Lapuerta y Bárcenas y sobre la responsabilidad civil del PP. Y eso de Bárcenas es lo que más le preocupa a Rajoy. Lo de Cospedal es para él un pequeño trámite y ya se verá si la mueve de la secretaria general o si deja todo como está.