Pablo Iglesias, un lobo llamado 'Calcetines'

Vámonos al cine para poner un poco de épica y sensibilidad al monumental lío de la política española. Y lo vamos a hacer de la mano de una película magistral de Kevin Costner ‘Bailando con Lobos (logró 7 Oscar), en la que un lobo inofensivo y encantador, con las patas blancas -de ahí su apodo de ‘Calcetines’- se hace amigo del teniente John J. Dunbar, a quien los indios con los que convive le acaban llamando ‘Bailando con lobos’.

Están los ánimos muy excitados en ciertos sectores de la derecha española y del mundo empresarial por la llegada de Podemos y otros colectivos de movimientos sociales a notables instituciones como son los ayuntamientos de Madrid, Valencia y Barcelona. Y el ruido en los grandes salones y restaurantes madrileños no cesa de subir: ‘viene el de la coleta’, quieren imponer ‘los soviets’, los comunistas nos invaden, nos van a quitar los pisos, nos subirán los impuestos, huyen los capitales, etcétera.

De momento, ayer subió la Bolsa de Madrid, lo que prueba que el león no es tan fiero como lo pintan. Y si el dinero, que es el cobarde mas grande del mundo, no ha salido corriendo, por algo será. Bueno, la Colau catalana tiene fama de okupa, no se anda con chiquitas y quiere suspender la Fómula-1 de Barcelona para gastarse en comedores infantiles los cuatro millones y medio de euros que cuesta el Gran Premio de Barcelona, lo que recuerda más a la madre Teresa de Calcuta que a Rosa de Luxemburgo.

A Manuela Carmena le ha dado por poner en el Club de Campo de Madrid un huerto popular en lugar de campos de golf, algo que tampoco tiene mucho que ver con La Pasionaria. Y veremos qué hacen en Valencia Mónica Oltra y los de Compromís, después de "la hostia" que se dio -según su confesión- Rita Barberá en las elecciones del 24-M.

Ahora bien, el que levanta pasiones y temores es Pablo Iglesias, a quien muchos comparan con el mismísimo Lobo Feroz de Caperucita Roja. Y el que un día enseña los dientes para comerse a Cospedal como si fuera la abuelita del cuento (Soraya es Caperucita) y otro se nos disfraza de Olof Palme. O se nos viste de bufón con traje de arlequín y cascabeles en el Palacio de Oriente donde, tras hacer unas simpáticas cabriolas, le regala al Rey Felipe VI una colección de la serie televisiva Juego de Tronos.

Pues bien, por mucho que se empeñen algunos, Pablo Iglesias no es el Lobo Feroz, sino que más bien nos recuerda a Calcetines, el lobo amigo y pacífico de Kevin Costner que tenía las patas blancas y que cambiaba por comida su inofensiva amistad.

Y el que no lo quiera entender allá él porque le pierde la ceguera y no sabe o desconoce muchas cosas de la política. Entre otras, que en España para llegar al poder y comerse a los niños malos de ‘la casta’ hay que sacar 176 escaños y que eso no se logra sin pasar por el centro de la política. Y el lobo Iglesias Calcetines, el de la cola o la coleta larga, lo sabe y por ello él escondió la bandera republicana en la manifestación de la Puerta del Sol y luego se la puso en su camiseta para jugar una pachanguita futbolera en la jornada de reflexión electoral.

Vamos, Pablo Iglesias es una Hermanita de la Caridad al lado de la loba Aguirre, que si hubiera vivido en Roma se habría comido a Rómulo y Remo en un abrir y cerrar de ojos. Y que no lleva calcetines porque se los dejó en Bombay con las prisas que le entraron tras comenzar el tiroteo y por ello Pepe Oneto le compró dos pares en Nueva York.

Aguirre, la loba de Rajoy, sí que tiene peligro, porque ha entrado en una fase de rabia y locura que le permite un día decir una cosa y al siguiente la contraria. Por ejemplo, afirma que Carmena quiere destruir la democracia, y luego la quiere meter en su Gobierno. O añade que a ella le encanta el programa que el PSOE presentó para Madrid capital y que está dispuesta a entregarle la alcaldía a Antonio Miguel Carmona a quien, por otra parte, califica de ‘totalitario’.

Lo que debería animar a Ana Botella, como último servicio a la ciudad de Madrid, a llamar al Samur para que se la lleven a un hospital psiquiátrico y se reponga de 'la hostia' -como diría Rita-, que se llevó en las elecciones de Madrid, que al parecer le ha afectado a esa zona del cerebro que los Gil de Biedma no tienen demasiado bien.

En cuanto al pretendido Lobo Feroz de Pablo Iglesias, pues nada de nada. O mejor dicho ¡menos lobos! A fin de cuentas el predecesor de Kevin Costner en eso de la relación amistosa con los lobos y mucho antes que nuestro añorado Félix Rodríguez de la Fuente, fue sin lugar a dudas San Francisco de Asís en compañía de su hermano lobo. ¡Un santo! Pues eso, que nadie se asuste porque Feroz no habita en Madrid.