Aguirre se hunde en Madrid

Pidió la ayuda del Espíritu Santo y ni por esas. Esperanza Aguirre perdió las elecciones de Madrid capital en beneficio de Manuela Carmena -de la candidatura de Ahora Madrid, participada por Podemos- que será próxima alcaldesa de la capital a nada que llegue a un lógico acuerdo con Carmona. Y ello como consecuencia de la campaña sucia y demencial de Aguirre que menuda cartita de mosqueo y de sorpresa tenía en la noche electoral en la sede del PP donde ya empezó echando la culpa a Montoro por la filtración, de su declaración de Hacienda de 2013 con sus 370.000 euros de vellón.

El fracaso de Aguirre pone fin a su carrera política -ella no aguantará en el puesto de concejala frente a la oposición, por más que ahora diga que sí-, y con Aguirre se irá lo peor de la derecha más extrema del PP. La que abandonó los modales y los programas del centro político, un error que en la capital del Reino es definitivo y mortal, como muy bien saben Álvarez del Manzano y Gallardón. Y ninguno de ellos, ni siquiera el propio Rajoy, van a llorar el fracaso de Aguirre porque la condesa de Bombay quería subirse a la Alcaldía de la capital para desde allí saltar sobre la presidencia del PP y si fuera posible sobre la Moncloa. Una quimera ahora liquidada, como acabada está su carrera política y electoral.

Aguirre, la que tanto habla de los principios y los valores, había perdido en la campaña electoral el discurso del centro, las formas e incluso la cortesía. Y atacó con furia inusitada y descalificaciones a todo el que se movía a su alrededor -Ana Botella, Cospedal, Rajoy, y Gallardón incluidos-, de dentro y fuera del PP. Y, especialmente a sus adversarios políticos. Su debate con Manuela Carmena fue sencillamente repugnante y lo ha pagado muy caro y a punto ha estado -veremos si hay pacto con Ciudadanos en la Comunidad- de hundir a su compañera en los carteles, Cristina Cifuentes, que necesita del apoyo de Albert Rivera y que logró mejor resultado que Aguirre que, finalmente, perdió el 33% de los concejales que en el 2011 había logrado Gallardón.

Madrid, la capital del 15-M, es ahora la capital del cambio político en toda España, impulsada por Podemos. Una ciudad que recupera el tiempo y el espíritu de Enrique Tierno Galván y que pone al PSOE ante la obligación de apoyar a Manuela Carmena para la Alcaldía de la capital como así será, salvo que Carmona o Pedro Sánchez pierdan el sentido de la realidad y se olviden del mandato de los votantes de la ciudad.