Manuela

La batalla electoral de Madrid capital tiene un morbo especial porque la candidata del PP Esperanza Aguirre está a tiros con media España y parte de la otra media, ahí incluido el propio Gobierno de Rajoy. Ayer, sin ir más lejos, acusó al ministro de Hacienda Cristobal Montoro de haber filtrado su declaración de la renta, en la que descubrimos que en 2013 había cobrado casi 370.000 euros (ahí queda eso) y la doña le increpó al ministro diciéndole: "estás tardando mucho Montoro en descubrir al filtrador".

Luego se soltó el pelo y dijo que ese sueldo les produce a otros envidia y que "el que se pique que se rasque", añadió. Y al final apareció que en 2011 ella ingreso en la cuenta de su banco -y de su marido- en 2011 5 millones de euros que Esperanza dice que son de la venta de un bien familiar (sic).

O sea, como dijo el picador que tras ser derribado por el toro lo subieron al caballo del revés: ‘el lío es menudo y el caballo sin cabeza’. Y Esperanza de los nervios de incidente en incidente y a palos contra todos, mientras en el PP rezan a San Isidro y la Virgen de La Paloma para que no sea elegida alcaldesa de Madrid, porque en ese caso temblarán todas las columnas del Palacio de la Moncloa.

Vamos, Montoro, que ‘estás tardando mucho’, dice la condesa de Bombay y Malasaña mientras en las redes sociales se asegura que fue ella la que ha filtrado su declaración de la renta para provocar otro incidente y salir en las portadas de los diarios y en la televisión. Da igual, ya sabíamos antes del inicio de la campaña, que Aguirre la iba a armar y ha cumplido. Lo que nos falta por saber es qué van a votar los madrileños de la capital.

Y decimos esto porque los ‘gatos' -así le llaman a los madrileños- son muy especiales. Por ejemplo, aclamaron con una inmensidad de votos al viejo profesor Enrique Tierno Galván. Luego le entregaron mayorías absolutas al moderado y democristiano José María Álvarez del Manzano, después le dieron dos mayorías absolutas a Alberto Ruiz Gallardón cuando aparentaba ser un moderado -‘el verso suelto’- y un centrista y progresista del PP.

Pero, en esta ocasión, ha llegado Aguirre, ‘la terremoto’, con apodo de bailaora y unos malos y ruidosos modales que han enterrado al pobre de Carmona, del PSOE. Pero que han encumbrado a Manuela Carmena, la jueza tranquila y de larga trayectoria democrática de Ahora Madrid, la candidatura en la que se integra Podemos.

Manuela no es provocadora, ni mitinera, ni agresiva ni oportunista. Hizo una campaña moderada, de bajo perfil y muchos madrileños la siguieron casi con devoción y hasta algunos vieron en ella la sombra de Tierno, el viejo profesor. Pero su modestia, su tono bajo y perfil intelectual no es precisamente lo que se lleva en este tiempo de jóvenes muy activos o de redes sociales e internet, donde Esperanza no para de intervenir y hacer ruido pero, mire usted por dónde, Manuela Carmena la acaba de batir en la búsquedas de Google, lo que constituye un aviso y un indicador.

Veremos qué pasa porque Aguirre levanta pasiones en contra y a favor, pero Madrid es mucho Madrid y serán sus habitantes los que tienen que decidir. Pero Manuela, ay Carmena, ay Carmela, también está ahí.