Campaña infernal del PP

En todas partes cuecen habas, se dirán en la Moncloa viendo la crisis de Monedero en Podemos, y Rajoy apostillará: yo lo anuncie, dije que estos nuevos partidos iban a desaparecer. Y cierto es que lo dijo, pero de momento siguen ahí. Los que no se acaban son los problemas del PP en la precampaña electoral que traen de cabeza al pobre Floriano, todo el día de guardia con el casco y la manguera, y teniendo que defender la libertad de expresión en el nombre del PP después de que el ministro de Justicia y Censura, Catalá, abriera el debate sobre prohibiciones y las sanciones a los medios de comunicación.

No es verdad que Catalá se haya sacado semejante ataque a las libertades de la UE, más bien creo que eso se lo ha oído a Soraya en la Moncloa que es la jefa de comunicación y especialista en echar a los periodistas las culpas de los errores y desastres del PP. La aclaración, no pedida, de la Moncloa de que Soraya no había hablado con Catalá del tema suena a 'excusatio non Petita'. Si le añadimos las maniobras en la oscuridad de Soraya con los medios -ahora con las zanahorias en seis nuevos canales de TV- pues con mayor motivo cabe imaginar que Catalá habló con Soraya de sanciones y censuras, por temor a que estalle en los medios la lista de la repera patatera de los defraudadores que investiga la Agencia Tributaria.

La verdad es que la bronca gratuita organizada por Catalá al dejado al PP no quedado. Acababan de salir del escándalo de Rato, que sigue dando vueltas por ahí, y andaban locos con los líos de Trillo, Pujalte, Conde, el chino Gonzalez e Indra y el presidente de la diputación valenciana, otro que tal baila, y de pronto se les escapa Catalá y arma la marimorena.

Y no digamos los espectáculos de Aguirre, la condesa de Bombay, que dice que quiere suceder a Rajoy en la Moncloa y echar a los indigentes de las calles de Madrid. Y esto es solo el aperitivo de la precampaña electoral, de manera que mucho cuidado porque lo más gordo está por salir, o por ocurrir. Podría incluso salir huyendo de la candidatura a la alcaldía si la acaban llevando a juicio de falta, por su desplante y fuga de la policía de movilidad de Madrid. Esperanza no ve nada clara su victoria electoral ni su posibilidad de pactar con Ciudadanos y no sabe cómo salirse de la trampa mortal en la que la ha metido Rajoy. O mejor dicho en la que se ha metido ella sola por su inagotable ambición.

Desesperada, Aguirre ha llamado a Aznar, quien no cesa de recibir invitaciones para mítines del PP por toda España, lo que pone de los nervios a Rajoy quien no coincidirá con Aznar en ningún mitin, no vaya a ser que se peleen en público. Y entre otras cosas porque la descoordinación entre el PP y la Moncloa ya es total. La prueba la tenemos en las crisis de Rato y de Catalá. Y las que se aproximan y están al llegar como pronto se sabrá.