Pablo Iglesias sube las audiencias y pierde votos

Hay algo que todavía no sabe Pablo Iglesias y convendría que lo aprendiera lo antes posible porque en España es fundamental: una cosa es el Régimen y otra el Sistema. Porque él ha mezclado las dos, que son agua y fuego y se está quemando las manos cuando creía que se estaba refrescando.

La última encuesta pre electoral de la SER ha colocado a Podemos como cuarto partido político detrás del PP, PSOE y Ciudadanos. Lo que muestra una tendencia a la baja de Podemos que ya empieza a ser constante en los sondeos y preocupa a Pablo Iglesias y a su equipo directivo, los que la han tomado con Ciudadanos, lo que constituye otro grandísimo error una vez que su adversario más importante es el PSOE, mientras Ciudadanos quita votos al PP y al PSOE y en consecuencia beneficia a Podemos.

Pero todo apunta a que la confusión y el desconcierto se han instalado en el partido que lidera Iglesias, quien sigue subiendo las audiencias cada vez que se asoma a los ventanales de las televisiones, como ocurrió con La Sexta el pasado sábado donde logró un 16% de share. Lo que siendo bueno para la cadena televisiva, no está claro que lo sea para Podemos porque el discurso de Iglesias apareció falto de garra e iniciativa y más confuso que nunca.

Sobre todo porque han perdido la radicalidad contra el Régimen y se están adaptando a la realidad del Sistema. Con un discurso pretendidamente más moderado, que los aleja de su base real de la izquierda y que no convence a los votantes de centro sino que más bien, y por impostado, les alertan más de lo que están de lo que ellos llaman ‘el riesgo Podemos’.

Además ya se les ha acabado el discurso de la ambigüedad, porque ahora hay que ser claros ante unas elecciones a nivel nacional, y lo que se percibe de Podemos es un partido monárquico, que aplaza ‘sine die’ su discurso de la autodeterminación de Cataluña, que huye de los radicales vascos, que renuncia a buscar una ruptura del Régimen del 78, y que están dispuestos a presentar su tercer programa económico, donde otra vez darán una notable marcha atrás en relación a lo que fueron sus primeras propuestas.

Tan es así el vuelco hacia la derecha de Podemos, que podría decirse que hasta Ciudadanos parece a su izquierda, y desde luego con un discurso más coherente y elegante que el de Iglesias, que ha dejado de criticar a ‘la casta’ para descalificar a Rivera. Discurso de Iglesias que en la noche del sábado no funcionó con sus facilonas citas al caso Rato, y que puede que causara desilusión entre sus seguidores. Por ello a medida que subía las audiencias de La Sexta los de Podemos se dejaban unos miles de votantes en el camino, y puede que incluso a favor de Ciudadanos, el partido agredido.

Vemos a Iglesias dando volteretas delante del Rey, escondiendo la bandera republicana bajo la cama, y sin saber ni explicar las verdaderas carencias de la Constitución de 1978, que comienzan por la ausencia de Montesquieu y su famosa separación de los poderes del Estado. Cosa que a Podemos no parece importarles porque ellos querrían unir esos poderes mas aún en una sola mano, en menoscabo de la democracia, como querrían controlar a los medios de comunicación -eso decían antes-, en pos de eso que ellos llaman o llamaban, porque ya no sabemos donde están, ‘centralismo democrático’, o algo parecido.

No cabe la menor duda que Podemos e Iglesias han conseguido éxitos muy notables en las elecciones europeas y andaluzas (aunque a algunos estos últimos les parezcan escasos), que han dinamizado la vida política, han modernizado la izquierda y se han convertido en un revulsivo regenerador y en muchas cosas positivo. Pero ahora están confusos, frivolizan muchas cosas con excesiva facilidad, y no ofrecen la impresión de gobernantes con firmes convicciones sino ‘tacticistas’ de ocasión. política. Al contrario de lo que les ocurrió en su exitoso despegue la novedad de Podemos, de un tiempo a esta parte, parece reducirse a cuestiones más estéticas y al nuevo disfraz de la moderación.

Sobre todo porque todavía no se han enterado dónde están y dónde reside el verdadero poder en España. La diferencia crucial entre el Régimen y el Sistema que todavía no han conseguido averiguar. Bueno, si de verdad lo quieren saber que llamen a Marcello y a buen seguro que este perrillo, muy gustoso, se lo explicará en compañía del profesor Raúl Morodo, del que no han aprendido todo lo que debieran. Y puede que entonces recuperará algo de su encanto inicial que se les ha ido de las manos como un día se les fue la sombra de Peter Pan.