Aguirre se arrepiente de ser la candidata

Ceguera y soberbia son las dos enfermedades más extendidas entre la clase política española. Y si no que se lo pregunten a Rodrigo Rato. O ya puestos a Esperanza Aguirre, que está de los nervios desde que la policía detuvo a su admirado amigo don Rodrigo del que, en un principio Aguirre dijo que casi no lo conocía y que el autor del milagro económico de finales de los años 90 no fue Rato sino Aznar.

Bueno, así huía Aguirre de su propia sombra hasta que las TV le sacaron los vídeos donde la condesa de Bombay hacia declaraciones diciendo que Rato era un Dios. Y Esperanza entró en la fase del cabreo, quitándose los micrófonos de la cara como si fueran moscas, desinflando el chester de sus entrevistas callejeras, y llegando a la conclusión, demasiado tarde, querida, de que se equivocó al presentarse como candidata del PP a la Alcaldía de Madrid. Mientras tanto, Ana Botella estará muerta de risa, tomándose un ‘relaxing cup’ de café con leche’, en la Plaza Mayor de Madrid.

Pero hija, Esperanza, ¡qué pardilla! Menudo regalo envenenado te hizo Rajoy nominándote como candidata y después de hacerse de rogar. Parece mentira, querida condesa o marquesa, que todavía no conozcas al Mariano que te ha metido en la trituradora electoral para que pronto seas la enésima víctima política de este ‘asesino en serie’ de los dirigentes del PP que es el ‘pontevedro’ don Mariano, pariente no lejano de ‘El Arropiero’ y conocido en los ámbitos del poder como ‘el destripador’ de sus adversarios internos en el PP.

Hasta tal punto es la cosa que no sería de extrañar que fuera Rajoy quien, para hundir a Esperanza, filtró el nombre de Rato como uno de los 715 de la fama defraudadora nacional, el capitán de la lista ‘repera patatera’. Y el que, poco después, mientras encendía un habano a escondidas de Viri y de Soraya, llamó personalmente a La Sexta TV y Cuatro, haciéndose pasar por el ‘pequeño Nicolás’, para avisar que la pasma iba a registrar la casa de Rodrigo quien, cuando llegó, se encontró frente al pelotón de su fusilamiento audiovisual, bien merecido por cierto.

Y ahora anda Esperanza llorando por las esquinas de Madrid y diciendo que si pierde las elecciones será por culpa de su adorado Rato, lo que no es verdad, aunque puede que este caso y los que están por salir (¿alguno de la Comunidad de Madrid?) empeoren su situación. La verdad es que Rajoy ya sabía de antemano lo que va a pasar en Madrid y nominó a Aguirre para que se estrellara de una vez por todas en las elecciones y acabara su carrera política sentada, como concejala, en los bancos de la oposición del palacio de Correos que en su día recuperó Gallardón y que ella repudió llamándole despilfarrador.

Pues sí, hija, sí, lo de la alcaldía de Madrid lo tienes crudo porque nada de mayorías absolutas, y los pactos con Ciudadanos -que ya esta rompiendo Rajoy con antelación- no parecen posible porque ese abrazo de ‘la osa al retoño’ -como decíamos días atrás- no será posible. Salvo que Rivera esté tan ciego como los dirigentes del PP y se juegue su futuro político a la sola carta de un pacto con la derecha más dura del PP, la responsable política de los casos de la corrupción madrileña y la que nombró a Rato presidente de Bankia con la vista y habilidad que le caracteriza a la condesa. No en vano ella es una profesional ‘cazadora de talentos’ para un consorcio catalán.

Esperanza, todavía estás a tiempo de retirarte, siguiendo la máxima que se le atribuye a algunos militares italianos de: "soldado que hoy sirve para otra guerra". Si es muy tarde, se dirá que es un acto de cobardía, una ‘espantá’, pero ‘las cosas’ -como dice Mariano- son como son y te puedes estrellar. Sobre todo si sigues con la campañita de las ocurrencias en lugar de hacer una campaña de política de alta calidad, que es lo que echamos de menos en Madrid. Ni siquiera el ‘nuevo profesor’ Gabilondo está a la altura muy a pesar de sus cultos sermones, porque una cosa es el púlpito o la cátedra y otra muy distinta dar trigo.

En fin, Esperanza, qué le vamos a hacer. Tú solita te has medito en la gran trampa de don Mariano, que ya le habría dicho a Montoro que suelte algún nombre de los del PP de Madrid de la lista de los 715, que ya empieza a dar algunas vueltas por ahí. Pero ¿de verdad Rajoy quiere perder Madrid? Pues no, pero sabe que lo tiene perdido, que el voto de castigo al PP empezará por la capital del Reino, y que ese gambito de Reina lo da por asumido, a ver si en unos meses la economía se recupera y en enero de 2016 se salva él.