La mano policial en el cuello de Rodrigo Rato

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La imagen tremenda de la salida de Rodrigo Rato tras el registro de su casa y en condición de detenido por orden judicial es la macabra alegoría de un fin de Régimen, en plena eclosión de la corrupción ambiental del Estado. Antes de entrar en el coche 'camuflado' de la policía, Rato miró durante dos segundos de 'fusilamiento mediático' que lo esperaba al otro lado de la calle con el pelotón armado de cámaras de televisión cargadas de munición, mientras los vecinos y transeúntes le llamaban ladrón.

En ese instante uno de los policías, que junto al fiscal acompañaban a Rato, le puso la mano en el cuello para meter en el automóvil al exvicepresidente del Gobierno de Aznar, exdirector del FMI, y expresidente de Bankia. El 'cogotazo' a Rato fue la imagen del día del presunto delincuente de 'guante blanco' y de las más altas esferas del poder.

El espectáculo continuó en la mañana del viernes con el registro exhaustivo del despacho de Rato para la búsqueda de pruebas relativas a los delitos que se le imputan de fraude fiscal, blanqueo de capitales y alzamiento u ocultaciones de bienes y propiedades en el extranjero, y puede que de otros asuntos que aparecerán. Allí vimos la imagen de Rato mirando, cabizbajo y sentado su teléfono móvil, mientras los agentes de la Agencia Tributaria ponían patas arriba documentos y ordenadores del 'ángel caído' del PP.

A esa misma hora, en el palacio de la Moncloa se celebraba el Consejo de Ministros donde Rajoy informaba a sus ministros de la gravedad de la situación la que, sin duda, emborrona su liderazgo y su discurso de la recuperación económica y pone patas arriba la campaña electoral del PP.

El mensaje, luego transmitido por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y el excompañero y discípulo de Rato, Cristóbal Montoro, era el esperado de "la Justicia es igual para todos". Aunque esta vez y, por el momento y a la espera de la declaración ante el juez, el fiscal de Rajoy pidió que se dejara en libertad a Rodrigo Rato, lo que no ocurrió tiempo atrás con Bárcenas o Granados.

Durante toda la tarde del jueves y la mañana del viernes, y desde que se conoció el anuncio del registro del domicilio y despacho de Rato todos los medios de comunicación nacionales, y algunos extranjeros, montaron la guardia y difundieron minuto a minuto por internet, radio y televisión, el procedimiento iniciado en el que se anunció la detención de Rato por la iniciativa del fiscal.

Ni Belén Esteban, ni los malos tratos en Master Chef, ni las eliminatorias de la Champions League, dieron tanto juego como este 'reality show' de los supervivientes de la corrupción y la detención de Rato en vivo, en directo y sin piedad. Un 'reality' puesto en marcha por Rajoy, a través de sus fiscales cuando el Gobierno, supo que no podría mantener en secreto esa situación, una vez que los medios de internet habían hecho publica la noticia de que Rato se había acogido a la amnistía fiscal de 2012, que era un defraudador y que estaba siendo investigado por blanqueo de capitales.

Fue entonces cuando el escándalo estalló en los medios y en el Parlamento cuando Rajoy puso en marcha a su fiscal, porque la bomba de relojería que Montoro tenía escondida en el ministerio de Hacienda había estallado y no podían aplazar la voladura de Rato hasta después del 24 de mayo, el día 'D' de la jornada electoral de los comicios autonómicos y municipales, la fecha escogida para el solemne entierro del bipartidismo de la transición.

Hay quienes aseguran que Rajoy ha echado a Rato a los leones que hacen guardia en el frontispicio del Congreso y a la jauría mediática de la nueva televisión de los escándalos políticos, para salvarse él, vengarse de Aznar y soltar lastre a toda velocidad antes que comience en quince días la campaña electoral.

Aunque eso fuera cierto, lo que está por ver, muy mal negocio habría hecho Rajoy porque la oleada mediática del caso Rato dejó tiritando de miedo al Partido Popular. Porque con solo una gota de agua de este tsunami se va a inclinar la balanza de la justicia electoral donde los indecisos que votaron al PP en 2011 que son legión se irán a Ciudadanos o al fin del mundo con tal de huir de este espantoso país. El que a la espera está que se levante el velo de los otros 700 investigados de la amnistía fiscal, donde seguro que habrá notorias sorpresas que mantendrán vivo el espectáculo hasta el día del 'juicio final'.

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