La osa y el retoño (Aguirre y Rivera)

Esperanza Aguirre

Esperanza Aguirre está enloquecida con su campaña electoral invasiva de los medios audiovisuales y plagada de mentiras y ocurrencias y ahora está en el empeño de liquidar a Ciudadanos mediante la técnica del ‘abrazo del oso’, en una peculiar interpretación del escudo madrileño de ‘El oso y el madroño’ que ella traslada a ‘La osa y el retoño’.

Así ve esta abuela de la política al joven y brillante Albert Rivera al que quiere estrangular entre sus brazos, convencida la condesa de Bombay que su candidata en Madrid, Begoña Villacís, es una pardilla lo que puede ser verdad porque se ha precipitado diciendo que apoyaría la lista más votada.

Ahora bien esta bulimia de madroños, o retoños de Ciudadanos, que le ha entrado a Aguirre no solo está en relación con su legítima ambición de ser alcaldesa de Madrid sino con su supremo objetivo de asaltar la Moncloa si el PP sigue danto tumbos electorales, como el andaluz, a nivel nacional. Para lo cual necesita, vistas las encuestas, el apoyo de Ciudadanos que, de caer en los brazos de Aguirre, no solo se convertirían en empleados del PP sino que destruirían su imagen de centro.

No en vano Esperanza Aguirre es al día de hoy la jefa de filas del flanco ultra conservador del PP, amén de persona con responsabilidades políticas en la corrupción madrileña, la manipulación de la libertad de expresión (véase Telemadrid y apoyos publicitarios a medios ultra conservadores) y el control de la Justicia, como se descubrió en los sobresueldos a jueces madrileños y la colocación de un ‘espía’ -desde la Comunidad de Madrid y a través de Indra- en la instrucción del caso Gürtel del juez Pedreira.

Aguirre hace, exactamente lo que le imputa como acusación a Podemos: recortar libertades e invadir la Justicia. Y todo ello con su pretendido discurso liberal, con el que ha invadido el PP de Madrid y ahí incluida la candidatura de su compañera de viaje electoral (Thelma y Louise) Cristina Cifuentes, a la que margina de la campaña y le ha metido en su lista un puñado de aguirristas para tener el control. Y apoyando las manifestaciones radicales en contra de la ley del aborto. Y ¿se van a jugar Rivera, Villacís y Ciudadanos su capital político a esta ruleta rusa con la pistola humeante y llena de balas que les ofrece Aguirre?

La última mentira y voltereta que acaba de dar Aguirre ha sido la de Rato del que habla como si no lo conociera, cuando fue ella quien lo nombró al frente de Caja Madrid y después de fracasar en su intento, no menos fatal, de colocar al Chino Glez. de la coleta blanca (Ignacio González), el del famoso ático marbellí y otras muchas andanzas, como presidente de Caja Madrid-Bankia, lo que habría sido el colmo de la expresión de ‘meter la zorra en el gallinero’.

Aunque, visto lo visto, Rodrigo Rato no se ha quedado corto, y por eso y huyendo de la quema ahora Aguirre reniega de su gran amigo liberal del que ha dicho en numerosas ocasiones -como demostró La Sexta TV con su videoteca- que fue autor del milagro económico español de finales de los años 90 aunque la condesa de Bombay ahora dice que eso no fue así y que el autor de ese presunto milagro fue José María Aznar. Quien no perdona a Aguirre su conspiración y malas artes contra Ana Botella.

La alcaldía de Madrid, como ha ocurrido con Tierno Galván, Álvarez del Manzano y Gallardón siempre se ha ganado por el centro de la política. Porque los ‘gatos’ madrileños son muy sabios, están bien informados y no son propicios al populismo de extrema derecha que representa Esperanza Aguirre por más que se disfrace de liberal.

En cuanto a lo del ‘abrazo del oso’ a Ciudadanos hay que señalar que esa estrategia electoral no es sólo de Aguirre sino del PP en general porque, visto lo ocurrido en Andalucía, han pasado de agredir a Ciudadanos a la vía del acercamiento. Y no solo para buscar pactos para después del 24 de mayo sino para embarrar la campaña electoral y decir a los electores del centro que PP y Ciudadanos son la misma cosa. Lo que daña a Ciudadanos por el centro derecha y el centro izquierda, en beneficio del PSOE y del PP.

Una estrategia malvada que Aguirre ha elevado a la enésima potencia -su reunión con Sosa Wagner la delata- en pos de su doble ambición de aspirar a la alcaldía y la Moncloa a lomos de Ciudadanos si se lo consienten Rivera y Villacís.

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