Griñán se tiene que marchar

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El expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñan no puede reconocer ante el Tribunal Supremo, como lo ha hecho, que existió "un gran fraude con los fondos ERE" de la Junta de Andalucía cuando él era Consejero de Economía y luego Presidente, y no asumir como debió las responsabilidades políticas pertinentes, que veremos si también acaban siendo penales.

El caso de Griñán es especialmente grave porque en su Consejería de la Junta se registraron numerosos avisos y advertencias de la Intervención del Estado en contra de los procedimientos utilizados para el reparto de fondos. De las que Griñán dice que no tuvo conocimiento porque llegaban a su viceconsejera, lo que resulta una falsedad flagrante o un nivel de incompetencia y desatención de sus responsabilidades (in vigilando’) que le afecta política y jurídicamente, por los presuntos delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos.

Y con Griñán, con mayor o menor responsabilidad están afectados Chaves y el resto de los aforados que están investigados por el Tribunal Supremo y, visto lo ocurrido y lo declarado, difícil o imposible imaginar que salgan indemnes del proceso judicial en curso. Lo que tendrá un alto coste político para el PSOE que lidera Pedro Sánchez en Madrid y Susana Díaz en Andalucía, porque Griñán y Chaves son, además de exministros de Felipe González y expresidentes de la Junta, los últimos expresidentes nacionales del PSOE.

Y causa estupor que, a pesar de estos hechos gravísimos, que incluyen un gigantesco fraude de los fondos del paro y de los de formación, el pueblo andaluz siga votando en Andalucía al PSOE de manera mayoritaria sin que las urnas depuren las responsabilidades que no limpia el propio partido. Y sabemos que el nepotismo y el clientelismo de cargos públicos colocados por el PSOE a lo largo de sus últimos 32 años de gobierno pesan mucho y mantienen cautivo el voto de miles de andaluces, muy a pesar de todos estos escándalos y de las altas cifras del paro en esa Comunidad.

Pero esta crisis de Chaves y Griñán está teniendo consecuencias serias para Susana Díaz, la que ha amparado, a sabiendas de lo que había ocurrido en la Junta, a los que han sido los mentores de su carrera política. Y si ambos encartados no dan un paso atrás Susana Díaz se puede ver en la necesidad de repetir las elecciones andaluzas lo que para ella sería un fracaso político monumental. Y un serio riesgo electoral, sobre todo si son imputados los dos expresidentes de la Junta y porque Podemos y Ciudadanos ya están ubicados en el Parlamento andaluz y con derecho a la televisión de Canal Sur, la que les fue vetada en la pasada campaña electoral.

De manera que si se prolonga mucho la crisis de Chaves y Griñán será la propia Susana Díaz la que cargue con la responsabilidad política que estos dos políticos no han querido asumir, y que ahora se les puede ampliar al campo de lo penal.

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