El país de Mortadelo y Filemón

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El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, acaba de cesar al comisario jefe de Asuntos Internos, Marcelino Martín-Blas por fabricar pruebas falsas en la investigación del caso del 'pequeño Nicolás', que sigue dando vueltas por los juzgados y despachos de la política.

Un asunto pintoresco y oscuro digno de una investigación exhaustiva de nuestros famosos detectives del cómic, Mortadelo y Filemón, la versión infantil española de Sherlock Holmes y su ayudante el doctor Watson, que en sus últimas aventuras se han puesto sobre la pista de los millones de Luis Bárcenas. El tesorero del que ellos llaman como el 'Partido Papilar', lo que nos anuncia un posterior capítulo dedicado a seguir el rastro de la Conspiración del PP que ha denunciado la inmaculada María Dolores de Cospedal, cuyo nombre puede aparecer el día menos pensado muy cerca de Panamá.

Estamos otra vez en campaña electoral y así vamos a seguir hasta finales de año, como si de un maratón agotador se tratara, en el que muchos se van a quedar por el camino, como ayer se quedó, desolado y compungido, Toni Cantó, al renunciar a su candidatura a la Generalitat valenciana y también al escaño del Congreso de los Diputados.

El lugar donde Rosa Díez, de revés en revés, permanece impertérrita a pesar que aún tendría, en un gesto de audacia, la capacidad de reaccionar por el bien de sus compañeros y la trayectoria de UPyD en pos de buscar un pacto de urgencia con Ciudadanos, en un gesto de valor y de humildad.

En política nada es imposible cuando se tiene voluntad, como lo prueba la sonrisa de Albert Rivera en la presentación -con éxito de público y medios- de la segunda parte de su programa económico relativo a la innovación y a los emprendedores.

Y así, mientras unos proponen políticas nuevas, otros se dan por satisfechos con las políticas que hay como es el caso del PP, que se aplaude a sí mismo en medio del vendaval electoral que viene del Sur andaluz, con rachas de Levante de más de 80 kilómetros por hora como se decía en el día de ayer.

En el PSOE también cuecen habas y los encartados políticos de los ERE de Andalucía ya han comenzado a desfilar por el Tribunal Supremo, echando balones fuera del área de peligro en un asunto muy serio que Mortadelo y Filemón van a tener también que investigar, cuando acaben con Bárcenas, Cospedal y el pequeño Nicolás. Lo de echar la culpa a los de abajo a pesar de las advertencias que los jefes recibieron de la intervención del Estado es una excusa con poca credibilidad.

Y preguntamos ¿qué le pasa a Pablo Iglesias que anda perdido y con caras de muy pocos amigos? Pues que lo de Andalucía le ha salido regular y lo de las negociaciones con Susana Díaz confuso y peligroso por el baile de las líneas rojas y del abrazo del oso, lo que demasiado pronto ha abierto la caja de los truenos dentro de la dirección de Podemos.

Y que se preparen en Podemos con lo que les espera en los pactos del día después de las municipales donde Podemos se equivocó renunciando a sus siglas y aceptando la sopa de letras, para evitar que se le colaran intrusos que no podían controlar y que, a fin de cuentas, se les colarán en tropel.

Y en Izquierda Unida ¿siguen a hostias como dice Cayo Lara? Lo siento por el poeta García Montero, que ha tenido el valor de presentarse bajo la tempestad que está sacudiendo la organización, pero tenemos la intuición de que el poeta bien parado saldrá aunque no IU, que parece destinada, tal y como lo propone Julio Anguita, a un proceso de fusión con Podemos.

Y ¿qué pasa con los partidos nacionalistas? Pues no se sabe porque el foco de la actualidad y de las luchas de poder está centrado en Madrid y eso los deja en un segundo plano y fuera de la actualidad. Antes ellos, CiU y PNV fuera del bipartidismo, eran la novedad los partidos bisagra para lograr la gobernabilidad y ahora son apéndices de tercera fila que en Madrid poco o nada van a pintar.

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