La importancia de llamarse Rajoy

Se anuncia de urgencia y con bombo y platillo una entrevista urgente en RTVE a petición del presidente del Gobierno y en víspera de la Junta Directiva Nacional del PP y Mariano Rajoy, en contra de lo esperado, no dice nada ni sorprende y regresa al triunfalismo de su Gobierno y del PP sin dar importancia a la derrota de Andalucía, ni a la crisis interna del PP donde Cospedal está a tiros con la mitad de sus dirigentes y una parte del Gobierno, incluido el propio Rajoy. Entonces, ¿para que se convocó y sirvió la entrevista de Rajoy? Para nada en particular, más autobombo y más propaganda y mensaje de tranquilidad al PP porque 'lo importante es muy importante y por tanto importante', tal y como repitió Rajoy hasta la saciedad.

Eso sí, le habían preparado las buenas cifras del paro y la seguridad social del mes de marzo y ahí se lució sobre 'lo importante' que es la recuperación. De la crisis del PP ni pregunta ni palabra, el entrevistador ni se atrevió a mencionar a Cospedal -siguiendo las instrucciones del guión escrito en la Moncloa- y Rajoy se limitó a hablar de 'lo importante' que es la unidad del PP, como si fuera cierta.

Y a partir de ahí se acabó la entrevista. De Ciudadanos ni palabra, de Podemos que vienen de la extrema izquierda, de las malas encuestas del PP ni palabra, de la derrota del PP en Andalucía ni palabra, de los vascos y los catalanes lo de siempre, de los pactos políticos ni palabra y del calendario electoral para comicios generales de fin de año, dice que todo sigue igual sin decir la verdad.

Entonces, insistimos, ¿a cuento de qué esta entrevista masaje de RNE transmitida a los cuatro vientos por TVE? No se sabe, debe de ser la nueva política de comunicación del Gobierno y del PP. El discurso reiterativo de lo importante y del triunfalismo económico a granel. Y ¿de verdad cree Rajoy que, con esos pelos y ese discurso, va a engañar a los ciudadanos de a pie?

Al final lo importante para Rajoy es constatar que no se atreve a poner firme a Cospedal como no se atrevió con Aguirre ni se atreve con Aznar. O como no se atreve a protestar las trabas que ha puesto Marruecos al rescate de los montañeros españoles, lo que quizás impidió salvar la vida de uno de los fallecidos.

Pero eso no es lo importante para Rajoy, lo importante es no decir nada y ser triunfalista en lo de la recuperación económica y el empleo precario porque algo es algo y 'por tanto eso es lo más importante', como repitió Mariano hasta la saciedad, en una entrevista alfombrada en la que no dijo nada importante por lo que todo el mundo se pregunta el por qué de esa aparición fantasmal.

A lo mejor Rajoy pensó decir algo importante y luego sobre la marcha se arrepintió. O a lo mejor Rajoy no está en sus cabales y empieza a desvariar porque no sabe qué hacer para frenar la tendencia de una nueva derrota del PP. Quizás piensa que saliendo mucho él las cosas mejoran, pero todo nos dice que cada vez que sale es peor, porque lo importante es decir algo nuevo y poner caras nuevas en el Gobierno y en el PP. Y él no hace nada y no dice nada de nada y, por tanto, la importancia de llamarse Rajoy, tampoco es una novedad.

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