Albert Rivera, mucho cuidado con los pactos

Cuidado Albert Rivera, amigo Naranjito catalán, con los pactos, que como las escopetas los carga el diablo. Algunos cayeron por decir que no, como le pasó a Rosa Díez, doña Perfecta, que se pasó de frenada en la soberbia y todavía no ha parado de resbalar. Y otros por todo lo contrario por dejarse embaucar y abrazar por los osos mañosos de ‘la casta’, PP-PSOE, que están en el origen de destrozos indiscriminados de los ajustes de la crisis, gracias a Zapatero y a Rajoy, y del gran festival de la corrupción.

Y vamos a ver, Albert, si hablas de un ‘cambio sensato’ y recolocas a Rita Barberá y a Esperanza Aguirre al frente de Valencia y Madrid, los pilares sobre los que se asienta el poder nacional del gobierno de Rajoy en España, entonces ¿dónde está el cambio sensato? Eso sería convertir a Ciudadanos en las muletas del cojo Rajoy para que siga en el poder.

Y si eso ocurriera después de las elecciones del 24 de mayo, en aras de un bien superior vestido pomposamente con los ropajes de la estabilidad, la gobernabilidad y la responsabilidad, el resultado de todo ello conduciría al hundimiento electoral de Ciudadanos en los comicios generales de fin de año o de principios de 2016. Y los pactos con el PSOE pues lo mismo te digo, peligro total, otro abrazo del oso mañoso para sacarte del centro de la política, máxime cuando Ciudadanos puede llegar a desbancar al PSOE del número dos del escalafón nacional.

Y entonces ¿qué hacer? Pues doctores tiene la ley, y seguro que Ciudadanos dirigentes con buena cabeza que deben reflexionar y decidir qué hacer. Que no es precisamente lo que acaba de hacer de manera temeraria vuestra encantadora candidata a la alcaldía de Madrid, Begoña Villacís, que ya ha dicho que debe gobernar la lista más votada, que es lo que pregona Rajoy. Como si hubiera sido embrujada por Aguirre, que es la responsable política de la corrupción del PP de Madrid y jefa del ala más conservadora del PP: pico y pala de gastador, los ‘principios y valores’ por doquier y Santiago y cierra España, mientras el botafumeiro corta el aire de la España imperial.

Entonces ¿qué hacer con los pactos? Pues esperar a la gran batalla nacional sin perder tropas ni munición, y tras un buen resultado en Cataluña. Sobre todo porque los pactos con ‘la casta’ y contra natura democrática, limpieza de corrupción e ideologías alejadas del centro, no solo son malos de por sí sino que luego son inexplicables. Máxime cuando Ciudadanos está fuera de los grandes medios de comunicación públicos y privados. Mientras que los errores políticos de alcance tienen las patas muy largas y corren como la pólvora encendida por las redes sociales. Además para PP y PSOE, Albert, eres en enemigo a abatir.

Quizás la solución venga por la virtud que se supone que está en el centro de la melé. Es decir, en las municipales los concejales de Ciudadanos solo deberían votar a su propio partido o candidato a la alcaldía que, como tal, se tendrá que presentar. Y en las autonomías, como eso no es posible, lo mejor será ausentarse a la hora de votar, para que nadie os pueda culpar de una ‘abstención activa’ en favor de este o aquel partido.

Además ¿acaso no es cierto que PP y PSOE se oponen de manera tajante a la reforma de la ley electoral y de la Constitución para reformar las carencias democráticas, cuestiones todas ellas que están en el ADN de Ciudadanos? Pues si todo esto es así y hay rastros, que los hay, de corrupción en ambos partidos y claro riesgo de contaminación electoral, entonces ¿qué demonios estáis pensando?

Puede que os convenga, Albert, celebrar una convención de candidatos de de Ciudadanos -donde hay mucha novedad y algún riesgo- para dejar las cosas claras antes del inicio de la campaña electoral de mayo. No en vano las cosas van deprisa y luego será tarde para evitar fiascos y el descontrol. Y conste en acta que esto que decimos aquí lo hacemos con todo respeto a vuestra autonomía y decisión.

Quizás como eso que algunos politólogos llaman una ‘crítica constructiva’, que suele ser ‘asesoramiento al poder’, por más que aún no estáis en ese lado oscuro de la política al que os estáis acercando con demasiadas prisas y a gran velocidad. Lo que tampoco es bueno porque de éxito también se muere. De manera que paciencia y mucho cuidado con no morder con gula las manzanas doradas del poder. Menos aún las que están podridas y se ve.