Se acabó el recreo, los partidos en danza

Volvemos a las andadas, tras el paréntesis de la Semana Santa, y estamos otra vez con los perros de las elecciones en danza y la caza de brujas por doquier. A Cospedal le quedan dos suspiros porque Rajoy está en pie de guerra y va a por todas al ver que el PP, como el agua, se le escapa entre las manos de su inmenso poder.

Primero cayó el 'Chino' González de la coleta blanca, ahora sube al patíbulo Cospedal y después será el turno de Alicia Sánchez Camacho antes de que los populares desaparezcan del escenario catalán. En el PP pintan bastos y la condesa de Bombay, Esperanza Aguirre, que no ha dicho una verdad en su vida, está muy seria y preocupada y dice que ella no quería volver a la política pero que lo hace para ¡salvar a España! Que es lo mismo que dijo Moragas para cazar a Pujo JR con ayuda de su despechada novia. Y luego añade que ella nunca ha discrepado de Rajoy (sic).

Pero los líos no solo habitan en el PP. En UPyD no cesan de darse palos los unos a los otros y Rosa Díez acaba de suspender de militancia a dos de sus euro parlamentarios por disidentes y críticos con la dirección. Tarde llegan los ceses que se suman a aquel otro de Sosa Wagner, en el mismo grupo de parlamentarios europeos de UPyD que ha quedado hecho unos zorros.

En fin, el nuevo lío de Rosa Díez llueve sobre mojado y abunda en la idea de que el congreso extraordinario que seguirá a las elecciones del 24 de mayo, será un funeral. Pero ella, Rosa, es así y quiere morir con las botas puestas y a ser posible rodeada de cadáveres de sus adversarios internos, los que a fin de cuentas eran los que tenían razón y vieron venir el fracaso electoral.

En Podemos las cosas tampoco están tan claras. La enorme sopa de letras y candidaturas municipales que están inscribiendo en el ministerio de Interior anuncia un caos de coordinación y para los posibles pactos del día después del día 24 de mayo.

En Podemos están desbordados por su propio éxito y Pablo Iglesias anda desaparecido pero intrigando. Basta ver la confusión de Andalucía donde la dirección nacional del Podemos pretende que se le apoye a Susana Díaz, mientras que la dirección regional andaluza, que lidera Teresa Rodríguez, se le exige a la dirigente socialista cambios muy radicales en sus políticas económicas y sociales, amen del cese de Griñán y Chaves, sus padres políticos.

Cambios de políticas que se llamaron las ‘líneas rojas’ que Pablo Iglesias quería borrar, dando por bueno un pacto con ‘la casta’ –y la Susana- en el centro neurálgico de la corrupción del PSOE, para darle a Pedro Sánchez el abrazo del oso mañoso y aparentar el frente popular Podemos-PSOE, lo que sería una bendición electoral para Ciudadanos y el PP.

Lo de Izquierda Unida se parece mucho a lo de UPyD, un suicido en plan colectivo como si de una secta se tratara, como lo denunció desesperado el propio Cayo Lara. Desde luego en Madrid el batacazo de IU será enorme, y puede que se extienda por todo el territorio nacional a favor de Podemos.

Y para que no falte de nada la candidata valenciana de Ciudadanos le niega asistencia sanitaria a los inmigrantes, en contra del criterio de Albert Rivera su líder nacional que intenta hacer juegos malabares con sus candidatos de reciente incorporación con los que espera alcanzar amplias cotas de poder en los comicios de mayo que están al caer.

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