Soraya, bonita, menuda campaña te espera

Fue en Aljaraque (Huelva) donde la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en plena campaña electoral de Andalucía le dijo a la todopoderosa Susana Díaz: ‘Susana, que éste (en referencia a su candidato  Juanma Moreno Bonilla) se ha venido totalmente arriba, menuda campaña te espera, bonita’. Pues sí que acertó la vicetodo en su papel de mitinera, la Susana bonita mantuvo los 47 escaños que el PSOE había logrado en 2012, mientras Juanma, más bonito que un San Luís, cayó de 50 escaños a 33.

Y todavía andan buscando en la sede de Génova 13 del PP y en el palacio de la Moncloa alguien que explique lo sucedido, o que tenga a su alcance la pócima mágica que impida una catástrofe similar en las elecciones del 24 de mayo, municipales y autonómicas, sobre las que la Sibila de Delfos no cesa de enviar malas noticias al cuartel electoral del PP.

Las cosas están tan mal que Rajoy se ha puesto en manos de su peor y más acérrima enemiga interna, Esperanza Aguirre, para ver si la condesa de Bombay, les saca las castañas del fuego en la que se anuncia como la gran y decisiva batalla electoral de Madrid. Y ¿qué dicen al respecto las otras dos grandes damas del PP, Soraya y Cospedal, que entre ellas se llevan a matar, como mal se llevan Aguirre y Cifuentes y sus respectivas jefas de campaña, Isabel y Marisa?

Pues Soraya bonita y Cospedal la del cigarral están desaparecidas y no se asoman al balcón de la Semana Santa ni para ver pasar a los ‘armaos de la Macarena, con sus plumeros de avestruz y sus relojes de los chinos, entre el incienso y los vítores de los sevillanos como los que mañana se escucharan, al grito de ‘guapa, guapa, guapa, mientras costaleros privilegiados mecen a su señora por las calles de la capital.

‘Milana bonita, milana bonita, decía un inmenso Paco Rabal en aquella película de los Santos Inocentes que les otorgó a Paco y a Alfredo Landa la palma de la mejor interpretación del festival de Cannes. Ahora ha sido nuestra vicepresidenta Soraya la que llamó ‘bonita’ a Susana Díaz en tono desafiante, armas de mujer, en una lucha desigual pero de poder a poder.

Nunca habíamos visto tan flamenca a la vicepresidenta de Valladolid como se puso en el mitin de Aljaraque, aunque sabemos que, en el tiempo que ya lleva en la Moncloa, esos modales de desplante suelen ser habituales y dan idea de un proceso de metamorfosis política, y no para bien, de quien en los años de oposición a Zapatero pareció ser una excelente parlamentaria como portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, y una personas afable y moderada que decía creer en los principios básicos de la democracia.

Pero todo eso, Soraya Bonita, se fue diluyendo poco a poco porque a sus manos llegaron los informes del CNI, las aventuras del pequeño Nicolás, las encuestas secretas de Arriola, los encuentros con los poderosos del Ibex, la larga mano en los medios de comunicación, sus comandos de los tertulianos camorristas, el control de RTVE y las presiones sobre Planeta y Mediaset, las tensiones con la Cospedal, los informes jurídicos y secretos sobre Cataluña, el baile de los fiscales para los casos de Bárcenas, Pujol y Urdangarin, la cama bien hecha a Gallardón, y ese inagotable ir y venir al despacho de Rajoy, el hombre de mármol que dejó de hacer política en la España real para erigirse en el embajador, el hombre de negro, de Ángela Merkel en Madrid.

Arreglemos la economía y volveremos a tener mayoría absoluta dijo y lo pensó Rajoy, y Soraya Bonita, ‘la niña’ de Mariano, se lo creyó a pies juntillas y se puso el poder de la Moncloa por montera con su gabinete privado de ministros y secretarios de Estado de su entorno, ‘los sorayos’. A los que sumaba una corte de palmeros que, en tropel, la sigue a donde va, para arroparla y evitar que sufra cualquier incomodidad. Mismos sorayos y palmeros que ya la ven como la sucesora ‘in péctore’ de Rajoy, para el caso en el que el hombre de mármol y negro de Merkel, bien por Bárcenas, bien por un estrepitoso fracaso en los comicios del 24 de mayo, se viera en mala posición y obligado a dar un paso atrás en el PP.

Ahora, Soraya bonita, menuda campaña electoral te espera, como le decías tan flamenca en Aljaraque a la reina Susana del Sur. En mayo hay mucho en juego en el Gobierno y el PP y puede que, por ello, Soraya Bonita esta vez se ponga de perfil para no quemarse en la porfía que ya está a punto de venir. Por la calle de la amargura porque el aire fresco que viene del Sur y huele a azahar de Andalucía dice que el cambio ha empezado y que va a seguir. Soraya bonita, Soraya bonita, menuda campaña electoral te espera, incluso con ese famoso alcalde de Valladolid.