Felipe VI en la Semana Santa de Sevilla

Está en el escudo de Sevilla, su ‘no me ha dejado’, en su histórica lealtad a la Corona de España, en la boda de la Infanta doña Elena, en las coplas de María de las Mercedes, en el Giralda, que era el yate de Don Juan. Sevilla y la Corona española son desde Al-Mutamid hasta nuestros días casi la misma cosa. Cuerpo y alma, como Perico Merry con el Rey Juan Carlos el día del golpe de Estado del 23-F. O como ayer el Rey Felipe VI con la cofradía de Santa Genoveva, que Genoveva se llamaba la esposa del general Queipo de Llano, el conquistador de Sevilla para los ejércitos del general Franco.

Y menos mal que el Rey Felipe, mientras la Reina Letizia bordaba en Madrid una mantilla de encaje blanco para otras efemérides, no se quedó solo en la Plaza de España para ver a la Santa post franquista, encerrona que unos ‘patriotas’ mas tontos que Abundio le habían preparado al Rey. Quien, avisado de entuerto aprovechó el viaje para inaugurar una planta industrial de Perlán -‘lavado con Perlán- para ver otras procesiones de la mano de Susana Díaz, Zoido y otros artistas políticos del lugar.

Y entre ellas la de, cómo no, ‘El beso de Judas’ que le dedicaron al monarca una ‘levantá’. Menuda jornada de Semana Santa le ha tocado al Rey, mejor hubiera sido acudir en ‘la madruga’ del Jueves Santo, pero es posible que el Rey tenga preparada alguna fuga de vacaciones discretas, que no será con el grupo de Javier López Madrid o el pequeño Nicolás.

Con lo ilusionada que estaba la Reina Letizia con la visita oficial a Francia y, ¡zas! se estrella en los Alpes el avión del piloto suicida y criminal de Germanwings, y todo queda suspendido a pesar que Francois Hollande ya había recibido a los Reyes de España en el palacio del Elíseo.

El Rey está muy activo y tiene una agenda repleta de actos insignificantes solo para que salgan en televisión. La reunión de trabajo del Rey y Rajoy en la Zarzuela, para ser informado en monarca del desastre del avión era un acto innecesario, como muchos de sus discursos y las entrega de medallas, premios y reuniones con empresarios y prebostes del país. Pero ¡qué le vamos a hacer!, en Zarzuela hay quienes piensan que si el Rey sale mucho en televisión todo lo demás irá sobre ruedas, lo que no es verdad.

Pero ¿quiénes han visto a la reina de Inglaterra, o a los reyes de Holanda, Dinamarca, Noruega, Suecia, pronunciando un discurso cada quince días o presidiendo decenas de actos sin la menor trascendencia solo para lograr unas fotos, videos y minutos en televisión (por cierto TVE debería cerrar de una vez por todas ese absurdo programa de los sábados dedicado a la Corona). Pero ¿a quien quieren engañar?

Mas importante será la presencia del monarca en el Nou Camp cuando en la final de la Copa del Rey de España las aficiones del Atletic y Barcelona se dediquen a pitar el himno nacional con don Felipe en el palco, lo que le va a beneficiar mucho al monarca desairado por mas que Cospedal diga, en un arrebato de patriotismo, que habría que suspender el partido.

Menuda idiotez. Cospedal hace tiempo que perdió la cabeza y no sabe que esa imagen de los pitidos y del Rey firme ante el himno nacional le da al monarca mas empatía en España que todos esos discursitos de la nada que se dedica a pronunciar, como si el Rey supiera y mucho de todo de lo que habla.

El problema del Rey Felipe con los españoles es la empatía, la proximidad, la simpatía y el cuerpo a cuerpo. Pero don Felipe no es muy Borbón como su padre, sino mas Grecia como su madre y le cuesta sonreír, y pone cara de pena y frunce el ceño cuando lee en sus discursos lo de ‘la altura de miras’, que ha repetido hasta la saciedad.

Es verdad que a Cataluña don Felipe ha ido ya muchas veces y es le obliga a Artur Mas a hacer de anfitrión o mayordomo y a estirar sonrisas mientras desde el cogollo del independentismo catalán ya se preparan las elecciones plebiscitarias del 27 de mayo.

Y dicen que, si ganan los secesionistas, para declarar la independencia de Cataluña en ¡18 meses! No caerá esa breva porque, la verdad, ya estamos aburridos del independentismo corrupto de Cataluña, pero no tienen nada que hacer, ni tampoco tienen un soplamocos si se atrevieran a un desafío frontal. Entre otras cosas porque la burguesía económica catalana, que eran los artífices de la embestida independentista, se ha asustado y comenzado a recular. Saben que no van a ninguna parte, que el dinero empieza a huir de Cataluña y que lo mas que van a conseguir es nombrar a Junqueras (ERC) como presidente de la Generalitat.

El Rey Felipe VI ha pasado por Sevilla de manera regular. No tiene quien le aconseje como debiera para estos casos y tampoco parece que esté muy bien aconsejado sobre su agenda nacional. Y debería de haber recibido ya a Pablo Iglesias, por lo que pueda pasar. En fin, en el tiempo de procesiones, que cada palo aguante su vela, al menos hasta ‘la madrugá’.