Por qué se va Carlos Herrera a la COPE

Parece que la estrella informativa de las mañanas de Onda Cero, el periodista Carlos Herrera, dejará en las próximas semanas la cadena del Grupo Planeta para incorporarse a la mañana de la COPE, la cadena de la Conferencia Episcopal. Una emisora ubicada en el flanco más conservador de los medios de comunicación nacionales, donde Onda Cero aparecía en posiciones centradas lo que, al margen de las audiencias, le otorgaba un plus de mayor influencia. Sobre todo en este tiempo de alta intensidad electoral.

¿Por qué se va Carlos Herrera a la COPE? Las explicaciones que circulan por Madrid hablan de simples ganas de cambio, de mejora económica y mayor autonomía, de búsqueda del impulso nocturno del programa deportivo de la COPE que compite duramente con la SER, y también de discrepancias o malestar de Herrera con otros medios del Grupo Planeta, como La Sexta TV, de donde ha recibido críticas y con los que discrepa por su decidido apoyo al PSOE y a Podemos.
Posiciones progresistas como las que promueve en las tardes de Onda Cero Julia Otero que, a juicio de algunos observadores, provocan una caída del impulso de la audiencia importante del centro derecha que Herrera le da a Onda Cero por la mañana y que tampoco cuenta con fuerza en el programa deportivo nocturno de la cadena de Planeta.

En realidad está claro que con quien Herrera quiere competir es con la SER, que es la primera de las cadenas radiofónicas nacionales, claramente ubicada en el entorno y la militancia del PSOE, cuyos programas estelares son los de la mañana informativa y los deportes de la noche. La SER es un avión bimotor, con buenas ruedas en los programas informativos y de tertulias de la tarde y en la noche. Mientras que a Onda Cero le falta un buen motor nocturno del deporte, y a la COPE el motor informativo de la mañana. Y lo que pretende Herrera, y eso se entiende, es volar en un bimotor poderoso para competir con la SER en condiciones parecidas.

Sin embargo, el problema que se le presenta a Herrera es que el cambio de emisora le llegará en pleno año electoral, lo que es muy importante para él y las cadenas, y en el sesgo conservador de la COPE, que le puede hacer perder oyentes moderados del centro. Motivo por el que Herrera, en su nueva travesía, debe hacerse acompañar de tertulianos y analistas centrados e independientes. Entre otras cosas para evitar caer en algo parecido a esta pantomima ultraconservadora de 13TV (El cascabel al gato), un programa que pierde dinero, en línea del cardenal Rouco, y muy alejado del discurso moderado y social del Papa Francisco.

Y a no perder de vista en todo ello y como hilo conductor los programas y boletines informativos de esta cadena que enmarcan a toda la COPE con un estilo muy conservador, y cuya calidad no parece muy buena -los de Onda Cero son algo mejores pero tampoco demasiado-, lo que sin duda afecta al conjunto de programas de índole informativo y opinión, el de Herrera incluido. Por lo que el periodista sevillano debería tener sobre esa programación complementaria un ‘droit de regard’, si no quiere verse empujado hacia los terrenos del Gato.

Luego están los problemas de índole económico y publicitario de ambas cadenas de radio, donde sin duda cuentan las audiencias pero donde Onda Cero tenia la ventaja del Grupo Planeta y sobre todo del tirón de Antena 3 TV y sus acuerdos de publicidad en bloque, lo que les permitía en Onda Cero precios competitivos.

Desde luego, la marcha de Herrera hacia la COPE le deja un gran vacío mañanero a Onda Cero que tardarán en llenar Alsina y Lucas si es que lo consiguen con audacia y dinamismo. Lo que, sin duda, será un problema añadido para el Grupo Planeta, donde planean muchas incertidumbres desde la muerte de José Manuel Lara, y donde arrecian las presiones del Gobierno del PP para frenar el ímpetu progresista y radical de La Sexta TV, convertida, a juicio de la insaciable Moncloa, en la plataforma de la alternativa política al Gobierno del PP.

El que también tiene serios problemas para conectar con el centro de la política, y no solo en sus discursos sino por causa de la masiva ocupación de sus publicistas mediáticos en RTVE donde, como hemos visto en las pasadas elecciones andaluzas, crece la manipulación aunque ello no les ha servido de nada, vistos los resultados.

En lo que queda de curso electoral la batalla política está en el centro sociológico del país, y ahí estará también la batalla de la comunicación, las audiencias y las influencias. Y esa imaginaria ‘red’ deberá ser motivo de reflexión de Carlos Herrera en su pretendido salto de una cadena de radio a la otra, lo que parece que está a punto de ocurrir y sin duda animará el debate y la lucha por las audiencias de las grandes cadenas de la radio nacional.