Aguirre vuelve las andadas

Es superior a sus fuerzas, no se puede callar porque si lo hace y se muerde la lengua se envenena. Hablamos, como no, de Esperanza Aguirre. La que ahora, y una vez que ha sido nominada candidata del PP al Ayuntamiento de Madrid, se ha soltado el pelo porque cree tener pillado a Rajoy por el cuello y está dispuesta a montarle un pollo todos los días, con tal de llamar la atención y de organizar su campaña electoral como si fuera la candidata de otro PP, que va por libre y a sus anchas.

Ayer, sin ir más lejos, pidió ante la dirección del PP la dimisión de Juanma Moreno Bonilla por su fracaso electoral en Andalucía y la convocatoria de un congreso extraordinario del PP andaluz. Y todo ello para luego contar en su Telemadrid las deliberaciones secretas dirección de su partido al que acusó de hacer políticas contrarias a sus ya famosos y cacareados ‘principios y valores’ en alusión al aborto, los impuestos e incluso a la Alianza de Civilizaciones de Zapatero que, según, ella no debió ser apoyada por el PP en el Congreso de los Diputados.

De todas formas la guinda del pastel de la jornada la puso Aguirre cuando dijo que Juanma había perdido las elecciones andaluzas porque ‘no había superado el estigma de haber sido nombrado a dedo’, naturalmente por Rajoy. El mismo dedo que las nombró a ella y a Cifuentes en Madrid pero está claro y a la vista que eso a Esperanza no la estigmatiza sino que más bien la envalentona al tiempo que parece decir para sus adentros: Mariano te vas a enterar de lo que vale un peine.

Y ya se está enterando Rajoy, como se enteró Cospedal cuando intentó obligarla a dimitir a la presidencia del PP de Madrid a cambio de su candidatura y a punto estuvo Aguirre de mandarla a hacer puñetas. Menos mal que, manso como un borrego, intervino Rajoy para decirle que eso de abandonar la presidencia del PP de Madrid solo debe ocurrir si gana la alcaldía madrileña, lo que está por ver.

Sobre todo porque sobre el PP se está fraguando una tormenta política importante con gran aparato eléctrico y cabreo generalizado de los barones del partido con Rajoy, porque acaban de ver el desastre del PP andaluz y el ascenso de Ciudadanos y ya están todos tiritando y pensando que van a perder sus hasta ahora cómodas mayorías en ayuntamientos y comunidades. A lo mejor por ello, y enfadados con Rajoy, muchos dirigentes regionales del PP no acudieron ayer al comité nacional del partido, tal y como lo reveló Aguirre.

Y esto es el principio de lo que le espera al PP por culpa de Esperanza, mientras el presidente Rajoy se da a la fuga y no comparece para explicar la derrota andaluza, y lo mismo ha hecho Cospedal, transmitiendo estos dirigentes y los barones regionales ausentes del Comité Nacional la imagen de desbandada general en la cúpula del PP.

Y claro si todos huyen, callan y dejan vacíos los sillones de la dirección del PP, pues llega Esperanza y ocupa todo el protagonismo de la jornada post electoral, como acaba de ocurrir. Y esto es solo el principio de lo que está por venir. En cuanto a la imputación de su jefa de prensa Isabel Gallego en el caso de las Púnicas, pues a Aguirre le importa un bledo y por lo tanto seguirá. Menuda Aguirre para que nadie le diga lo que tiene que hacer. Ni Rajoy, ni Cospedal, ni la policía de movilidad y mucho menos un juez. Ella es así y ademas se lo consienten mientras sigue dando tumbos el PP.