Ruz va a por Rajoy, y que se prepare Soraya

La 'pesadilla Bárcenas' que atormenta a Rajoy se está convirtiendo en una dura e inminente realidad. El presidente del Gobierno lo sabía, y lo veía venir poco antes del debate sobre el Estado de la nación y ello marcó su estado de ánimo y sus descalificaciones a los líderes de la oposición, que son impropias del presidente de todos los españoles. Ahora el juez Ruz, al que el Gobierno de Rajoy a través del Poder Judicial, ha querido apartar de los sumarios de Gürtel y Bárcenas, prepara la imputación penal del PP que también preside Rajoy por presunto delito fiscal de 2008, aunque el magistrado podría imputar solo al ex tesorero Bárcenas. Y no se descarta incluso que el presidente del Gobierno sea llamado a declarar como el responsable máximo de las finanzas del PP. Lo que, de ocurrir, habrá hundido, más si cabe, las expectativas del PP a lo largo del año electoral de 2015.

Hace tiempo que Bárcenas -a quien el Gobierno y sus fiscales metieron de cabeza en la cárcel y sin fianza durante 19 meses- es la gran pesadilla y la obsesión de Rajoy, su examigo del alma (‘Luis, sé fuerte’, le dijo en un SMS, que recordaron la mayoría de los oradores del debate de la nación). Y como en las películas y novelas de suspense en las que el malo se teme lo peor que acaba por suceder, a Rajoy se le puede estar acabando el mal sueño para convertirse en realidad mientras se estrecha el cerco judicial sobre el PP a la misma velocidad que el PP se diluye en las encuestas electorales. Ahora dicen que por culpa de Ciudadanos, de ahí la orden infantil (debe ser de Cospedal) de llamar al partido de Albert Rivera Ciutadans, su nombre en catalán.

Sabemos, porque lo ha desvelado Bárcenas con pelos y papeles, que en el PP existía una contabilidad ‘B’ desde hace veinte años, y así lo aceptó el juez y lo acreditaron los peritos del caso. Pero no sabemos si el PP y Rajoy tienen un 'plan B' para sustituir a su presidente del Gobierno y del partido en caso que avancen las presuntas imputaciones. Al menos en lo que se refiere al PP, que le caería a Barcenas, y veremos si algo le toca a Rajoy. Lo que, de ocurrir, podría ser competencia del Tribunal Supremo por causa de aforamiento, tal y como ocurre ahora con Chávez y Griñán, a los que se refirió Rajoy en el reciente debate de la nación, exigiéndole a Pedro Sánchez que los retire del Parlamento.

¿Tiene un ‘Plan B’ el PP en caso de crisis de Rajoy? Mucho nos tememos que no lo tiene. Si no tienen candidatos para Madrid pues imaginen lo que pasa en el caso de un posible relevo de Rajoy que, aunque algunos lo han pensado, nunca se han atrevido a plantear ni a discutir porque temen la furia y la represalia fulminante de la Moncloa.

En todo caso, quien sí está preparada para saltar a la yugular de Rajoy si lo ve tocado para sustituirlo en el liderazgo nacional del PP es Esperanza Aguirre. De ahí que algunos dirigentes del PP y grandes empresarios del Ibex -que algo pintan en esta melé- llevan tiempo pensando en Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta y ‘la niña de Rajoy’. La que tiene experiencia de Gobierno -aunque no de partido-, está fuera de la corrupción, es de una generación anterior a la de Rajoy y podría ser la alternativa de urgencia en caso de incendio general.

E incluso si la cosa judicial se pospone o queda entre dos aguas que es lo que suele pasar con los poderosos. Hasta tal punto lo de Soraya está ahí que algunos dirigentes del PP consideran que debería presentarse a la alcaldía de Madrid para foguearse electoralmente y en la seguridad de que el PP sacaría mejor resultado, y podría salvar parte de su poder en la capital porque la Comunidad la dan por perdida. Poder que, por otra parte, se considera esencial de cara a las elecciones generales de fin de año.

Ahora bien, si: Ruz imputa por delito fiscal al PP, vía Barcenas; los populares pierden en Andalucía los comicios del 22 de marzo; se estrellan en Madrid en las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo; y se hunden en los comicios catalanes del 27 de noviembre... Si todo esto fuera así, y parece que podría serlo a la vista de como van ahora las encuestas electorales, en ese caso Rajoy debería apresurarse y convertir el presunto Plan B, en Plan S, de Soraya.

No en vano Rajoy debería saber que, por mucho que presuma de domador de los tiempos, su espectáculo circense se acaba porque ya no queda tiempo para nada y la cuenta atrás -‘tic, tac, tic, tac’, como le dice Iglesias desde Podemos- ha comenzado y nadie la puede parar. Así el domador del tiempo, quedará relegado a domador de pulgas, y el mudo funambulista de la cuerda floja no podrá continuar su incierto caminar y al final como mago de la Moncloa, que también lo es, deberá meter la mano hasta el fondo de la chistera y, en vez de un conejo cogido por las orejas, tendrá que sacar a la pequeña Soraya. La que además lo está deseando, por más que disimule para no hacerse notar.